Para entenderte, comienza por entender tu cerebro

Nuestro cerebro, esa misteriosa masa de neuronas que tan poco conocemos…lleno de posibilidades y de recursos que si nos animamos a conocer, descubriremos que contiene la solución para gran parte de los problemas de nuestra vida.

La mayoría de nosotros sabe algunas cosas de anatomía o de como mantener la salud de algunas partes de nuestro cuerpo…pero de nuestro cerebro, la verdad es que sabemos poco; muchas mamás dicen por ejemplo a sus hijos pequeños: “no te llevaré al supermercado porque está lloviendo y no quiero que resfríes”, pero muy pocas les dicen: “no te llevaré al supermercado porque hay muchos juguetes y no quiero que te estreses”. Así como padres, parejas de alguien, estudiantes o miembros de una familia pasamos por alto el cuidado de nuestro cerebro y su desarrollo en nuestros hijos e hijas.

En este posteo te voy a contar algunos interesantes aspectos de nuestro cerebro que espero te sean de utilidad para entenderte a ti mism@ y a los demás, ya sean parejas, hijos, jefes o amigos.

Lo primero que quisiera hacerte saber, es que nuestro cerebro tiene como misión fundamental que tu sobrevivas y que te mantengas en contacto con otras personas y grupos.

Para esto, funciona como un infalible centinela de peligros que nos puedan amenazar y al mismo tiempo como una maravillosa y potente herramienta de aprendizaje  con millones de conexiones neuronales que en red, que conectan experiencias y las integran  para repetirlas cuando parezca oportuno, facilitando la interacción social. Estas redes neuronales se pueden reconfigurar en base a nuevas experiencias, abriendo caminos para otras formas de hacer las cosas y de entender el mundo; así …una nueva experiencia muchas veces cambiara la forma en que vemos las cosas (esta capacidad de nuestro cerebro se llama neuroplasticidad). Y claro, como cada segundo vivimos nuevas experiencias, nuestra forma de ver las cosas va cambiando segundo a segundo siempre que nuestro cerebro integra algo nuevo y hace nuevas conexiones neuronales, así…desde que nacemos…hasta que morimos.

La parte de nuestro cerebro que está especializada en la conexión social es la Corteza Cerebral. Esta parte es la que está justo debajo de los huesos del cráneo y contiene las conexiones neuronales que nos permiten ser conscientes de nosotros mismos, de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que deseamos y de lo que necesitamos. En esta parte de nuestro cerebro está también nuestra capacidad de comprender a los demás y el contexto que estamos viviendo.

Entre las  partes de la Corteza Cerebral, destaca la que está justo detrás de la frente, incluido lo que se llama la corteza prefrontal media. Su característica es que puede ofrecernos una perspectiva más amplia del mundo. Aquí es donde tienen lugar los procesos mentales más intrincados, como el pensamiento, la imaginación, la planificación y el lenguaje. Debido a su sofisticación y complejidad, es responsable de muchas de las aptitudes que valoramos, como: tomar decisiones y planificar con sensatez , controlar las emociones y el cuerpo, entenderse a sí mismo  y sentir empatía.

Más abajo en nuestro cerebro y muy protegida por las demás partes de nuestro cráneo, está nuestro sistema de supervivencia: el sistema límbico y el tronco encefálico, compuesto de varias áreas especializadas en asegurar que nos mantengamos con vida y que viene desarrollado desde el momento en que nacemos. Estas zonas inferiores son más primitivas porque se ocupan de funciones básicas (como la respiración y el parpadeo), de reacciones innatas e impulsos (como la lucha y la huida) y de las emociones fuertes (como la ira y el miedo). Este sistema vigila las 24 horas del día haciendo un exhaustivo escaneo del ambiente, buscando señales de peligro como frecuencias de sonido, olores y expresiones faciales. Nuestro sistema de supervivencia efectúa una vigilancia pasiva y permanente, sin embargo al momento de detectar el peligro gatilla una alarma que se extiende por todo nuestro cuerpo.  Cada vez que nos ponemos celosos o cuando nos enojamos porque alguien nos quita el lugar en una fila, o cuando tenemos miedo en una evaluación,  y también cuando un perro nos ataca, es esta parte la que activa la alarma y nos pone a gritar y temblar, a luchar o a huir.

Trabajo coordinado para sobrevivir:

Mientras nos mantenemos en una situación de seguridad, como una conversación con la persona que amamos, o al recostarnos en nuestro sofá a disfrutar de una rica comida o serie de Netflix, nuestra corteza cerebral está “full online”, y facilita nuestra comprensión de lo que ocurre socialmente a nuestro alrededor, brotan las palabras de amor con creatividad y elocuencia, comprendemos a las personas que nos acompañan y nos sentimos confortables, seguros, felices…

Sin embargo nuestro sistema de supervivencia esta vigilando, y al detectar un peligro enciende la alarma…sentimos que nuestro cuerpo reacciona aumentando nuestra frecuencia respiratoria y cardíaca y nuestros músculos se tensan por ejemplo al detectar que nuestra pareja recibe un mensaje por whatsapp o al recibir nosotros alguna mensaje que contenga una mala noticia…en ese momento aumenta la actividad de nuestro sistema límbico e inmediatamente disminuye la actividad de nuestra corteza cerebral, dificultándonos la concentración en lo que estábamos haciendo.

Para calmar la situación…nuestra corteza cerebral entra en acción y pensamos “bueno le respondo mañana” o ” bueno parece que mi pareja no está interesada en el mensaje que recibió”…y entonces nuestro sistema de supervivencia baja la alarma y nuestra corteza retoma su actividad normal.

Pero si nuestra pareja deja la conversación que tenía con nosotros y se mantiene comunicándose por whatsapp, la alarma de nuestro sistema de supervivencia puede aumentar y entonces se gatillarán emociones como la ira o el miedo, nuestra corteza cerebral quedará “offline” disminuyendo nuestra capacidad de comprender el contexto y de usar el lenguaje y comenzaremos a desplegar conductas de lucha o huída, disminuyendo nuestra capacidad de interacción social.

Hay oportunidades en que la alarma se activa de inmediato, como cuando caminamos por la calle y de pronto alguien nos asusta o nos dan un bocinazo. Nuestro sistema de supervivencia en ese momento acciona de inmediato haciéndonos saltar y gritar, dejando a nuestra corteza cerebral inmediatamente “offline” hasta que el peligro pasa.

Así, corteza cerebral y sistema límbico trabajan de manera coordinada para facilitar nuestra supervivencia e interacción social.

Increíblemente al no conocer como funciona nuestro cerebro, recibimos las alarmas con desagrado y tendemos a confundirnos, pensando por ejemplo que el miedo es algo malo o enfermo, cuando en realidad se trata de nuestro propio cerebro haciendo un maravilloso esfuerzo por protegernos del peligro, sea este real o imaginario.

Así podemos descubrir gracias a los avances de la neurociencia las grandes maravillas de nuestro cuerpo del que estamos tan divorciados, al que no comprendemos y al que muchas veces tratamos de callar con medicamentos, drogas, alcohol, autoagrediendonos o tratándonos a nosotros mismos de estúpidos, enojones, celosos, irritables, etc.

Tal vez es hora de comenzar a conocernos, para comprendernos y para amar lo que somos.

La buena noticia es que mediante el conocimiento y el trabajo psicoterapéutico, podemos reencontrarnos con nosotros mismos y aprender a regular las funciones de nuestro cerebro de manera consciente para proveernos a nosotros mismos una forma plena de bienestar, en un proceso de psicoterapia que no se trate de que tu psicólogo te sane, sino de que te enseñe como sanarte a ti mism@.

Si quieres aprender mas de ti, entenderte y estar mejor, no dudes en contactarme.

 

🇨🇱 Psicólogo Hugo Huerta Fernández
💔Psicoterapia especializada y científicamente informada
para la prevención e integración de experiencias traumáticas de la niñez y adolescencia.
Cuerpo-mente-ciencia.
📲+56964185626
En Chile y en cualquier lugar del mundo 🌏 con Paypal. .

 


Referencias Bibliográficas:

“The body Keeps the score”, Bessel Van der Kolt

“The polivagal theory in therapy”, Deb Dana

“Using neuroscience in trauma therapy”, Julie A. Uherik

 

Leave a Comment