Este recuerdo que no me dejaba vivir: cerrando situaciones pendientes

El pasado que tanto nos complica, en el cual gastamos horas, días y quizás años recordando, esa imagen que proyectamos una y otra vez en nuestra mente y que para afrontarla, desplegamos una gran cantidad de energía, aumentando quizás la frecuencia de los latidos de nuestro corazón y de nuestra respiración, tal como si esa vivencia estuviera ocurriendo en el momento y lugar donde estamos y dificultándonos, por cierto, la capacidad que tenemos para disfrutar incluso de una taza de té…o café. ¿y qué hacemos? por lo general nos peleamos con ese recuerdo y lo empezamos a llamar de diversas maneras para rechazarlo …declarando una guerra contra nosotros mismos.

Por supuesto que existen razones para que recordemos tanto algo específico, sobre todo cuando se trata de situaciones que, por diversos motivos quedaron sin cerrar, es decir sin que hayamos hecho  todo lo que hubiésemos querido hacer en ese momento, dejando en nuestro cuerpo necesidades no satisfechas como gritar, llorar, insultar, rogar, huir, defendernos, frenar…entre , otras cosas  y que no hicimos en el momento en que lo necesitábamos, ya sea porque nos enseñaron que era algo “malo”, o porque simplemente así lo creímos, rechazando lo que emergía de nosotros para “quedar bien” con la norma social…religiosa…familiar…jurídica…etc . Siendo así, estas necesidades pendientes seguirán demandando ser satisfechas, y así como nuestro cuerpo nos exige tomar agua cuando tenemos sed y seguimos pensando en el agua hasta satisfacer nuestra necesidad, bebiendo; también nos exige llorar cuando estamos tristes y seguimos recordando hasta satisfacer nuestra necesidad, llorando.

La suma de situaciones sin cerrar o de necesidades sin satisfacer, llegan a un punto en que casi no nos dejan vivir, verás entonces que recuerdas insistentemente una situación pasada, o que quizás desbordas de tristeza sin saber claramente por qué, o quizás estés enojándote en forma “desproporcionada” en situaciones que no parecían ser “para tanto”y claro, tu cuerpo intenta insistentemente cerrar situaciones y satisfacer necesidades pendientes. Éstas situaciones sin cerrar se transforman en el objetivo de la terapia, el lugar seguro para que, en compañía de tu terapeuta, puedas satisfacer la necesidad pendiente de tu organismo de llorar, enojarte, reclamar, etc…

Explicado así, desde la perspectiva de la Terapia Gestalt, convendría entonces que, a partir de ahora te permitas fluir en cada situación que se te presenta, para no dejarlas sin cerrar con su consecuente efecto de recordarlas una y otra vez, entre otros  tantos que también son de carácter más físico como tensiones musculares, dolores de estómago, etc. Convendría también, que si esta parte de lo que lees ha hecho “sentido” en ti, optes por el acompañamiento psicoterapéutico de un profesional de línea Gestalt, donde encuentres un abordaje de la terapia que tenga como objetivo precisamente el “cierre de situaciones pendientes” como las que te he mencionado.(existen muchos tipos de psicoterapia con diversos planteamientos, que es importante investigues antes de optar por uno de ellos)

Así que, mientras te decides a eso, vamos a avanzar al menos a distancia, yo escribiendo y guiándote por escrito y tu leyendo y poniendo en práctica lo leído.

Cabe señalar que esto sería mucho mejor de manera presencial, ya que habrían muchas dudas y aspectos que podríamos llevar juntos  de manera mas “eficiente” y además llevaríamos adelante un “proceso” sesión a sesión donde se facilitaría el “cierre” de las situaciones del pasado cuya satisfacción no te estás permitiendo, dificultándote con ello vivir mejor el presente.

Lo primero que haremos será abordar el problema desde una perspectiva diferente, le vamos a dar a ese recuerdo la oportunidad de existir ya que, tal como cuando tenemos sed, necesitamos sentirla para poder tomar agua …y si permanentemente rechazamos la sensación de sed en nuestro cuerpo, probablemente nos deshidrataremos hasta morir.

Entonces, el camino que te propongo es de tomar responsabilidad de ese recuerdo, que si lo estás recordando…es por algo, alguna necesidad tienes pendiente para satisfacer, igual que la sed.

Cuando se presenta una situación difícil como el término de una relación amorosa, hay ocasiones en que frustramos nuestros deseos en cuanto a decir o hacer…y callamos o frenamos a nuestro cuerpo; lo complicado de hacer esto es que, desde que nos contactamos con dicha situación, nuestro organismo inteligentemente se prepara para el desafío, haciendo dentro de sí todo lo necesario para: enojarse, entristecerse, gritar, llorar, golpear, sacudirse, levantar las manos, etc.,  desplegando una inconmensurable cantidad de reacciones internas de diversos sistemas, preparándose para la acción; si interrumpimos nuestro enojo, tristeza, llanto, gritos, etc., impedimos la satisfacción de nuestra necesidad de desahogar la energía con que nos preparamos para dicho momento, creando entonces una situación pendiente, tal como si no tomáramos agua al sentir sed.

Cuando se trata de una necesidad como la sed, su forma de satisfacción aparece como obvia, en cambio cuando se trata de necesidades emocionales, la cosa se complica porque en general vivimos en una sociedad donde la emoción es casi una enfermedad, y donde emocionarnos es percibido con cierto desagrado por quienes nos acompañan y por nosotros mismos, y la reacción común es la de interrumpir la emoción (no llores, no te enojes, no te rías tanto). Por esta razón la satisfacción de una necesidad emocional pendiente parece a veces tan difícil de solucionar.

Ahora te voy a brindar una alternativa para esto en el siguiente ejercicio, que busca que puedas cerrar situaciones pendientes relacionadas a un recuerdo y que nada tiene que ver con ir donde las personas golpeando puertas para decirles cosas que crees se merecen, ni para pedirles disculpas o perdón, y mucho menos para dañarles, sino que por el contrario te permitirá resolver estas situaciones de manera independiente y con plena autonomía.

Recomiendo que, para comenzar,  efectúes este ejercicio con un recuerdo con el que “quieras” encontrarte por algunos minutos, algunos recuerdos son más difíciles o mas complicados que otros, la idea es hacer este experimento con un recuerdo que puedas afrontar por ti misma (o):

Elige un lugar cómodo tranquilo, en soledad o acompañada(o) de alguien de confianza, puede ser en tu propia casa o en un lugar abierto como la playa.

Toma una posición que te parezca cómoda y cerrando los ojos deja que ese recuerdo que tanto te complica e insistes en recordar y que al mismo tiempo resistes e intentas bloquear: emerja. Toma consciencia de que eres tú quien lo está recordando, verbalizando este hecho de la siguiente forma:  “aquí y ahora estoy recordando el momento en que….”(en este instante debes completar la frase con la situación que tiene relación con tu recuerdo). Mantente en el recuerdo visualizándolo con la mayor claridad posible, recorre sus sonidos, visiones, olores, y también las sensaciones corporales que tu organismo te presenta en ese momento que estás recordando…y toma consciencia: ¿de qué te das cuenta en tu recuerdo? ¿es una imagen? ¿es un sonido? ¿son palabras de alguien? ….¿y tu cuerpo? ¿que te presenta en este instante? ¿una tensión muscular?¿el deseo de mover alguna de sus partes?¿de empuñar tus manos?¿patear el piso? ¿brotan lágrimas desde tus ojos?…¿ha cambiado el ritmo de tu respiración? no resistas nada, deja que tu cuerpo fluya…este momento se trata solo de darte cuenta, y de hacerte cargo de eso que tu cuerpo tenía pendiente por hacer…mantente en este contacto con el recuerdo hasta sentir como se configuran las sensaciones que dan cuenta de lo que tenías pendiente por hacer, o por sentir….

Quizás junto con las sensaciones emerja en tu consciencia el deseo de decir algo…algo como “no me dejes”…o algo como “maldito mentiroso”….”estúpido”…o quizás un “te necesito” …o algo como “por qué a mi”…si es así… da fluidez a estas palabras y a estas sensaciones físicas de “querer hacer y decir algo” : Hazlo, dilo! grita! llora!  golpea al aire o tu almohada como si se tratara de esa persona! dale el gusto a tu cuerpo de hacer lo que hubiese querido hacer cuando lo detuviste…y satisface esa necesidad pendiente que tu recuerdo ha estado tratando de mostrar, y… tal como la insistente imagen de un vaso de agua que aparece cuando tienes sed… tiende a desaparecer después de beber; también lo hará ese recuerdo cuando hagas o digas lo que en el pasado quisiste hacer o decir y que hasta ahora habías mantenido pendiente.

El cierre de una situación pendiente será mas efectivo en tanto más uses todos tus recursos de expresión, esto es muy relevante de señalar ya que estamos acostumbrados a usar solo parte de todo aquello que tenemos disponible en nuestro cuerpo para esto, casi siempre usamos nuestra imaginación para fantasear respecto de lo que debimos haber hecho, o escribimos acerca de ello, o lo contamos a alguien con un tono de voz que sea prudente, apropiado y socialmente aceptado, dejando de lado todas las potencialidades de la expresión corporal, de nuestra voz con sus múltiples tonos posibles de alcanzar, para gritar, chillar, llorar, reír, etc., entonces nos comportamos limitándonos, tal como si, ante el hambre dibujáramos la comida, o la imagináramos sin comer esperando así satisfacer completamente nuestra necesidad de nutrirnos de alimentos.

Así que…no te sigas matando de a poco frustrando la satisfacción de tus propias necesidades, llora cuando quieras llorar y ríe cuando quieras reír…y deja ir ese recuerdo…

…que no te dejaba vivir.

 

 

 

El cierre de situaciones pendientes puede requerir y se facilita con acompañamiento psicológico, si crees necesitarlo para tener una guía profesional, contáctame haciendo click AQUÍ y antes de 24 horas me comunicaré contigo

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Acompañamiento psicológico
En consulta privada, Online,
domicilios y al aire libre.
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Sígueme en Instagram @psicologo_hugohuerta

_____________

Bibliografía:

Perls F., Goodman P., Hefferline R. “Terapia Gestalt, Excitación y crecimiento de la personalidad humana”, Gestalt Journal Press, Inc. 1951.

 

 

Showing 2 comments
  • Paloma Videla
    Responder

    Excelente!! Cada paso, cada palabra nos toca directamente y aclara nuestros problemas más complicados, aquellos que están dentro de nuestro inconsciente y nos atormentan día a día. Muy profesional, nos permite sentirnos a nosotros mismos.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias Paloma, eres siempre bienvenida. Un abrazo! 🙏

Leave a Comment