¿YA EXTIRPASTE TU SABIDURÍA o la de alguien más?

Ayer a las seis de la tarde, salí de mis funciones como profesor y tomé mi auto para dirigirme desde Valparaíso a la consulta en Viña del Mar. Había mucho taco y yo tenía prisa. Tenía una paciente agendada a las siete de la tarde. Como aprecié que me retrasaría le avisé a mi paciente por whatsapp.

Después del taco entre Valparaíso y Viña del Mar, y antes de ir a la consulta, necesitaba pasar a un café internet a imprimir unas hojas a color para una tarea de mi hijo mayor. Así que luego de encontrar un estacionamiento en el centro, bajé caminando muy rápido a un cajero automático (la mayoría de los locales en el centro de viña no disponen del sistema de Redbanc).

Luego de sacar plata del cajero, mientras esperaba la luz verde de un semáforo, miré mi celular para ver si mi paciente había tomado conocimiento de mi retraso, y no: no había visto el mensaje.

Como el cajero no entrega sencillo, y en el café internet se complican con los billetes grandes, pasé a un local a comprar una bebida y algunos chocolates, porque mi cuerpo había encendido las señales de hambre y sed a esa hora de la jornada.

Crucé al café internet y me senté a trabajar, eran las siete con quince minutos, el listado de figuras a imprimir consistía en unas 15 fotografías de películas de Disney , solicitadas del tamaño de una lámina de álbum, así que a pesar de mi prisa, necesitaba prolijidad y precisión en el procedimiento de búsqueda de imágenes, copiado, pegado y ajustes de forma.

Terminado mi prolijo proceso de impresión recibí el mensaje de mi paciente, indicándome que había llegado y que no me preocupara, que me esperaba sin problema.

A esa altura, sentía en todo mi cuerpo el grito de: APÚRATE, todo se está retrasando, así que comencé a correr.

Llegué a la consulta donde saludé brevemente a mi paciente entre sonrisas, yo  aún respiraba con cierta agitación,  mi discurso era breve y levemente entrecortado, como consecuencia de la carrera…entré a la oficina, dejé mi chaqueta y comenzamos la sesión, donde de a poco comencé a sentir en mi cuerpo los cambios consecuentes a la calma del momento.

Entonces díganme ustedes, al verme llegar a la consulta, ¿que hubieran descrito de mí?:

  1. Es acelerado.
  2. Está acelerado.
  3. Está en una situación acelerada.

Desde mi perspectiva yo me encontraba en una situación acelerada.

¿Qué implicancias tiene el hecho de reconocerse dentro de una determinada situación?

La más importante es la posibilidad de confiar en ti, porque en el caso que les relaté mi cuerpo (yo) estaba haciendo todo el esfuerzo y desplegando todas las estrategias organísmicas para afrontar esa situación. Mi conducta era exactamente la que yo mismo (en mi cuerpo) elegía para resolver los obstáculos que la situación me presentaba. Entonces me transformé en esa situación y todo mi cuerpo se ajustó a ella; lo sentía en mi respiración, en mi corazón, en mis pensamientos y en mi conducta de correr. Cuando la paciente me vio pudo observar claramente a una persona (yo) en una situación determinada.

¿Les parecería lógico que, en el momento de llegar hubiera intentado no verme acelerado, que hubiera intentado disminuir mi ritmo cardíaco de manera artificial, o que hubiera intentado hablar de manera que pareciera que no estaba agitado y lleno de la energía que necesité para llegar a la consulta?

Yo no lo intenté de esa forma, porque  yo(mi cuerpo) hago lo necesario para ajustarme a la situación que percibo desplegando las mejores capacidades biológicas/psicológicas/sociales de que dispongo para afrontar las situaciones que se me presentan.

¿Y si siento tristeza? ¡Lo mismo! ¡Si soy yo en una situación triste!

¿Y si siento miedo? ¡Lo mismo! ¡Si soy yo en una situación atemorizante!

¿Y si mi hijo se enoja? ¡Lo mismo! ¡es él en una situación que percibe de difícil solución!

Al poco rato mi energía (mi aceleración) ya había hecho su trabajo, entonces yo(mi cuerpo), me di cuenta de la nueva situación y me calmé; la nueva situación era tranquila.

No es tan fácil y no es tan difícil poner todo esto en práctica.

Lo curioso es que muchas veces no acepto lo que yo mismo (mi cuerpo) hago para estar en una situación.

Por ejemplo si siento dolor es porque estoy en una situación dolorosa, entonces no estoy enfermo, se trata de mí en esa situación, igual que cuando estaba cansado. Sin embargo hago lo posible por quitarme el dolor pensando que esto depende de alguien más, sin embargo es el propio dolor el que me puede indicar el camino de lo que necesito para salir de esa situación dolorosa; actúo finalmente como si pisara las brazas y no quisiera sentir el dolor de aquello que me está quemando.

Respetar y confiar en la propia experiencia, dejar que tu cuerpo(tú) despliegue su sabiduría, ya sea en dolor, cansancio, alegría e incluso en una “enfermedad” es uno de los pasos más importantes hacia la plena conciencia, des-culpabilización, confianza y amor por ti mismo (a).

Mirar así a las otras personas es también un acto de des-culpabilización, respeto confianza y amor por el otro.

Esa persona que amas probablemente no tiene un trastorno afectivo bipolar (eso lo hace culpable), lo que sucede es que está en una situación afectiva de dos polos opuestos de alegría y tristeza,  integrado y siendo parte de esa situación donde está.

Esa persona que amas probablemente no tiene un trastorno de déficit atencional (eso lo hace culpable), lo que sucede es que está en una situación donde no encuentra la suficiente atención a sus necesidades, integrado y siendo parte de esa situación donde está.

Esa persona que amas probablemente no es insegura (eso lo hace culpable), lo que sucede es que está en una situación de inseguridad, integrado y siendo parte de esa situación donde está.

¿Y qué hacemos nosotros con esas personas? En todos los casos anteriores, especialmente con los niños, bueno los llevamos a un doctor para que les extirpe su sabiduría como si se tratara de un tumor, o para que lo desconecte de ella con drogas, o los castigamos sin entender que lo único que hacemos es negar su posibilidad de entenderse y de crecer siendo quienes son.

¿Qué hace que tú o esa persona hagan lo que están haciendo?

¿Un trastorno?

¿El uso de sus recursos para superar un obstáculo?

¿Lo que mejor sabe hacer para afrontar una determinada situación?

Se trata de aceptarnos y vernos a nosotros mismos y a los demás con amor…

Y humanidad.

 

 

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Orientación Gestáltica
Enfoque Holístico de Salud y Enfermedad (EHSE)
Viña del Mar
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Viña del Mar

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