Tus hijos e hijas no necesitan un psicólogo, te necesitan a tí

(dedicado a Karla, una mamá de hierro)

“Está muy llorón”…”cuando se enoja grita y hasta pega”…”no se adapta”…”se asusta por cualquier cosa”…”es muy mamón”…”es muy tímido”…”le cuesta escribir”…”casi no me cuenta cómo le va cuando le pregunto…”

¿En cuántas sesiones estaremos listos?…¿cuándo se le quitará lo tímido?…”

Así cual más , cual menos, llegan las mamás y papás con sus hijos, con la idea de que la terapia del alma es como llevar un auto a un taller mecánico para repararlo o modificar sus partes, logrando que se parezca lo más posible al modelo ideal, y que por tanto yo sacaré del escritorio una lista de chequeo con la cual observar al “sujeto de estudio” para diagnosticarlo y someterlo a un proceso planificado de cambio de repuestos y que probablemente le cobraré por mano de obra y materiales…“ya lo vio un psiquiatra y tiene un trastorno de control de impulsos”, me remarcan con la misma preocupación con la que alguien hablaría de una falla del auto que implique un ajuste de motor…y yo… no los culpo de nada…porque esos padres y madres, con todo el amor que sienten por sus hijos, han crecido también en una sociedad donde simplemente así se ven las cosas…y las personas. Donde en las empresas se habla de recursos humanos, al lado de los recursos materiales y financieros, y donde nuestros colegios premian la competitividad ya desde primero básico, motivando a nuestros hijos e hijas a sufrir por las décimas para ganar el premio de fin de año, (o el amor de sus papás y mamás); una ceremonia donde no hay contención para los “no premiados”, que quedan al límite de la exclusión. Todo esto porque pareciera que los procesos de “educación”, se tratan de fabricar partes de una máquina más grande de producción; partes que deben funcionar bien o de lo contrario recibir “tratamiento”…usualmente: con drogas (medicación para que no suene tan fuerte)…y donde se aprende que hacer con los números y no con las emociones, excepto con la alegría …porque solamente está bien “ser feliz” y la experiencia de la tristeza y la rabia quedan prohibidas con un “no llores”-“no te enojes”.

 

¿Y eso que dicen tus padres es un problema para ti…?“, les pregunto a los niños y niñas ante la mirada sorprendida de sus acompañantes.

“yo no tuve la culpa de nacer así”…”a mí lo que me importa es volver a la casa de antes”…” me gustaría que no me reten tanto”…”extraño a mi papá”…”extraño a mis amigos de antes”

Entonces todo parece muy claro, comienzo a sentir que no hago falta, comienzo a sentir que el niño o niña tiene razón para estar triste (llorón) o enojado (grita y pega), que necesita más afecto del que recibe (mamón) o que le ha costado sentirse seguro en un nuevo colegio (no se adapta); que necesita sentirse amado incondicionalmente (es muy tímido) y acompañado en un espacio donde sienta seguridad (casi no me cuenta cómo le va cuando  le pregunto).

Así la cosa…comenzamos a trabajar en una terapia que permita ir quitando los obstáculos para el desarrollo del niño o niña; una terapia donde se valida lo que surge desde su interior, donde descubre que no hay nada malo en llorar (perder algo que quieres es triste), ni en sentir miedo (el miedo te cuida del peligro) ni rabia (la rabia te protege y te da energía para solucionar tus problemas), ni asco de la comida (el asco te advierte que te podrías enfermar si comes eso), ni vergüenza (ella te avisa que no hay apoyo a tu alrededor), en el fondo, una terapia donde las emociones se validan, se conocen, se entienden y se escuchan, porque si son parte de nosotros…algún trabajo están haciendo en nuestro cuerpo, haciéndose sentir…(para ayudarnos); solo necesitamos aprender a recibirlas, escucharlas, atenderlas y luego dejarlas ir.

Posteriormente, continuamos descubriendo que: decir lo que siento no tiene nada de malo tampoco, porque “es mío”, y quien me escucha me ama, tal como soy…se trata de mis padres…se trata de personas que amo también.

Los papás y mamás, se transforman finalmente en los pilares de esta terapia, porque de ellos depende en gran medida que las fuerzas de la situación ambiental del niño o niña no sean dolorosas para él, o que al menos distinga que estas fuerzas no le pertenecen, que son externas…y que puede elegir…con la guía de sus seres más amados, facilitándose así el desarrollo de quién “es” ése niño o niña verdaderamente, y no de un “armatoste” donde se han juntado varias partes, y donde él o ella no puede distinguir si lo que quiere o siente es lo de “él mismo” o lo que sus padres le han dicho que “tiene que” o “no tiene que sentir”.

Así  vamos afinando las relaciones, y facilitando interacciones entre padres e hijos que sean significativas  y enriquecedoras, validando a la teoría GESTALT, en el sentido de que, el “desarrollo de una persona no ocurre de forma asilada sino que en un campo de relaciones interdependientes”(Lewin, 1936) y que por tanto, hablamos del desarrollo del niño o niña y de su situación ambiental como un desarrollo imbricado, y no aislado en nuestros pequeños con sus “trastornos reparables-medicables”.

De esta forma, el psicólogo, terapeuta es solamente un facilitador / acompañante, que ayuda a identificar cuáles son las fuerzas y obstáculos en la situación actual de tu hijo o hija, desenredando y despejando el camino para que su desarrollo pueda continuar.

Con todo …mamá…papá, te puedes dar cuenta de que, no hay tal taller mecánico donde un psicólogo, que no se puede descargar una nueva aplicación de Android en la cabeza de los seres humanos, que no hay para que cambiar a las personas, sino que podemos cambiar la forma en que nos relacionamos.  Y te puedes dar cuenta finalmente  de que, quien mejor puede acompañar a los niños y niñas para un desarrollo hacia la madurez, eres tú…y que por tanto tu hijo o tu hija más que un psicólogo, te necesita: A ti.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Orientación Gestáltica
Enfoque Holístico de Salud y Enfermedad (EHSE)
Viña del Mar
+56964185626

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Showing 15 comments
  • Eduardo Mieres
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    Gracias Hugo por tus palabras. Tus refexiones me han emocionado mucho, son muy cálidas y realistas, uno siempre es un niño en su interior así que al aprender a aceptarse también uno actúa como un mejor compañero de uno mismo. No soy padre pero tus palabras dan justo en el clavo de que nos necesitamos como personas. Felicitaciones y compartiré tu mensaje.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias Eduardo! me han alegrado la tarde tus palabras.
      Un abrazo!

  • Claudia
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    Hola! Que lindo lo que escribiste, es muy importante que como papas lo tengamos claro, te felicito por tu trabajo. Saludos!
    Claudia, psicologa y mama de dla

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
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      Gracias Claudia!!! Colega!! Colegas y papás/mamás…
      Un abrazo!!!

  • Mirna
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    Gracias Hugo excelente articulo, profundo y potente me llega como anilo al dedo en un momento de confusion en la crianza de mis 4 hijos…..

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias a ti por la alegría que me das al leer tus líneas.

      Así nos acompañamos entre todos 🙂

      Abrazo!!

  • Javiera de la Maza
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    Sin duda un gran aporte! Criar, cuidar y acompañar a los hijos es maravilloso, pero complicado! Traemos el formato de crianza de nuestros antepasados y modificarlo no es tarea fácil. Muchas gracias Hugo!

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
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      Gracias Javiera por leer y sentir el mensaje. Que bueno!

      Te mando un abrazo!!

  • Carolina Veliz
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    Me fascinó. A veces olvidamos lo importante que es estar con ellos quizás en silencio, acompañarlos a ver sus programas de televisión, salir a caminar. Te pido permiso para compartirlo en el grupo del colegio de mi hijo. En este momento están todos alterados con ese tema de “la ballena azul” y creando paranoia.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
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      Carolina muchas gracias!! Por supuesto que lo puedes compartir…para eso está!!

      Un abrazo para ti y para los demás papás y mamás!!

    • Claudia
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      Hermoso..Hugo. He aprendido ayudar a mis hijos a través de sus emociones y me a resultado mas facil acompañarlos.Te felicito!!Quiero mandarlo a los whatsupp de curso y no se como..me pillo la tecnología. .

      • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
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        Hola Claudia!!! Gracias por contarme como mejora la forma en que te relacionas con tus hijos.

        Para enviar por whatsapp puedes copiar el texto de la barra de direcciones..arriba y luego pegarlo en el mensaje de whatsapp…o háblame por whatsapp yte lo envío yo por ahí. Mi número está publicado.

        Abrazo!!!

      • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
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        Ahi agregué un boton bajo mi nombre en el artículo para que lo ñuedas compartir facilmente. Gracias por la idea!!

  • Alejandra Méndez
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    Maravilloso, muchas gracias Hugo por recordarme algo tan esencial.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias a ti Alejandra por leer y comentar. Me alegra mucho cuando las personas se dirigen a mi por mi nombre! Muchas veces recibo mwnsajes impersonales…y aquí al otro lado también hay un ser que existe, duda y se cuestiona la vida…un abrazo!!

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