PARA SENTIR SEGURIDAD: DESCONECTA LA ALARMA DE TU CASA (reflexiones acerca del miedo)

¡Estoy seguro! te pareció extraño el título de este post. Claro! quien haría tal cosa si lo que quiere es sentir seguridad (sobre todo si has llegado a vivir a un lugar donde por generaciones han habido robos o hechos violentos). Lo que en realidad haríamos sería precisamente lo contrario: Todos los días antes de acostarnos cerraríamos la puerta, revisaríamos las ventanas, y por supuesto conectaríamos la alarma de nuestra casa si es que tuviéramos una. Sobretodo si pensáramos que el “barrio” donde vivimos es inseguro para nosotros, o si pensamos que por alguna razón nuestra casa pudiera ser blanco de los ladrones; esto puede ser por tener especies de alto valor como joyas, dinero en efectivo o simplemente porque nos han contado que los robos son frecuentes, quizás lo vimos así en televisión. Si así percibiéramos el entorno, estoy seguro de que cualquier persona en su “sano juicio” emplearía sus medios-recursos disponibles para asegurar lo más posible su vivienda: rejas en las ventanas, cerco eléctrico, ¿un arma?.

¿Y si te vas de vacaciones? ¿te irías tranquilo? ¿o si, simplemente no estás en tu casa y la alarma suena?, supongo que correrías a ver que pasó todas las veces que fuera necesario; porque algo podría pasar, nunca se sabe, preferible asegurarse para sentir que todo está bien y obviamente llamarías a carabineros cada vez que la alarma suene. ¿y si los carabineros te dijeran: “¿no es nada…no se preocupe más: desconecte su alarma?” como te sentirías?

Y bueno, pensandolo mejor, tanta alarma y protección quizás te haría sentir …digamos…¿demasiado preocupado? pero: ¿qué tendría que suceder para que decidieras desconectar la alarma o sacar las rejas?

Respuesta posible: tener a la policía afuera de tu casa -estar seguro de que nada va a suceder – confiar en el entorno donde vives.

¿Que dices de esta respuesta? ¿es posible estar seguro de  que nada va a suceder? ¿es posible confiar en el entorno tanto como para desconectar las alarmas si las tienes?¿querrá la policía quedarse afuera de tu casa?

¿no?

Entonces: ¿cómo lo podrías hacer para (al menos) no vivir tan preocupado, “esclavo de tu alarma”?

Respuesta posible: Sabiendo que carabineros estará ahí cuando los necesite. Aprendiendo después de mucho que a veces la alarma suena por motivos diferentes a los ladrones y que yo puedo evaluar si esto se trata de un robo o no. Confiando en mis vecinos y en que me pueden ayudar si los necesito, pero por sobretodo confío en mi propia capacidad para evaluar cada situación respecto de cuando suene la alarma.(claro que para lograrlo tendrías que practicar…practicar…practicar, acudiendo al llamado de la alarma y no “des-oyéndola”, ¿no crees?)

El punto es que en resumen, seguramente concordamos en que de igual forma prefieres mantener  la alarma para sentir seguridad…aunque seas tu quien evalué las cosas y no ella, claro está.

Y entonces: ¿que sucede cuando tu hijo o tu hija te dice que siente miedo por ejemplo…a la oscuridad?

Cuando esto sucede, miles de años de evolución se ponen a prueba en un momento dentro de un organismo pequeño en tamaño pero ya provisto de dos de las tantas partes componentes del equipo de supervivencia con que fue dotada la más potente inteligencia de la tierra: el miedo, su alarma natural ante el peligro real o imaginario; y la eficacia de su red de apoyo social.

¿Y que haces tú, sobre todo si eres el hombre de la casa? probablemente te preocupes, más aun si se trata de un niño: “No sea miedoso”, “no hay que tener miedo”, “no tenga miedo”, “luche contra su miedo”…

Yo creo que cuando hacemos eso, es como si pidiéramos a un adulto que desconecte la alarma de su casa para sentir seguridad- parece ilógico.

Pero tu hijo, que dependiendo de su edad habrá desarrollado más o menos su pensamiento “lógico”, lo único que va a pensar (de forma más o menos elaborada) es: “que extraño esto que dice mi papá, yo estoy seguro de que siento miedo y ¡se trata de cuidar mi vida!, estoy seguro de que la oscuridad es peligrosa y que en realidad quisiera dormir con mis papás, pero bueno, aparentemente mi papá (parte de su red social) no me apoya en mi intento por cuidar mi vida, así que no le diré más esas cosas a mi papá, aunque sigo sintiendo miedo a la oscuridad porque me siento en riesgo- ¿estará bien esto que siento?”.

A partir de ese momento, comienza a crecer en tu hijo (a) lo que conocemos como “inseguridad”. Obviamente esto dependerá también de la capacidad de tu hijo para afrontar diversas situaciones, si es más “inteligente” sabrá claramente que estás equivocado. Tendrá miedo y punto. Pero ¿que hará con el miedo que siente? 

Si tu hijo (a) es mas pequeño, todos estos pensamientos estarán sin elaborarse tan prolijamente, sin embargo te van a insistir en su miedo: y está bien que lo hagan, así se aseguran su supervivencia. ¿Te imaginas la vida de nuestros ancestros sin el miedo? ¿crees que los primeros seres humanos dejarían a sus hijos solos en la oscuridad? yo creo que no, porque si así lo hicieran correrían grave peligro de morir. Y si ocurriera de forma fortuita, bueno para eso está el llanto…hasta que lo escuchen y lo rescaten!

Hoy no vivimos en las cavernas ni nos amontonamos a dormir escondidos de depredadores, pero llevamos dentro de nosotros las alarmas que nuestros ancestros nos heredaron para sobrevivir, porque aparentemente “sirven”. Así que para llegar a un punto “razonable”, es necesario educar también a nuestros pequeños compañeros respecto de sus emociones, “si están ahí son buenas”, el miedo no es “el malo”, el malo es el que “activa al miedo”; es cosa de confiar en lo que sentimos.

Entonces llega tu hijo a decirte que siente miedo de la oscuridad (quizás no sabe lo que siente y solo llora): y tú lo acompañas, el vuelve a la tranquilidad, o le pides que te cuente y lo ayudas a darse cuenta de que nada va a suceder, “no vas a morir, estás seguro en su hogar”. Le dices que su miedo le sirve, ya que le avisa de posibles peligros, “que bueno que tengas una alarma dentro de ti”! …le dan las gracias juntos al miedo y le piden que esté tranquilo porque en realidad en su hogar, con el papá y la mamá o quienes vivan con el cerca, nada malo va a suceder. En ese momento el miedo y el apoyo social pasan la prueba, tu hijo comienza a sentir respecto de si mismo aquello a lo que llamamos “seguridad”. En el futuro podrá elegir cuando hacer caso de lo que su miedo le avisa…y cuando no.

¿Y si luego la familia-grupo humano conversa?

¿sientes miedo? ¡Que bueno! tu alarma está funcionando, te puedes sentir seguro, ahora falta entender bien “por qué” te está alertando.

¿como sientes el miedo? ¿es como un dolor en el pecho y luego una especie de corriente hacia los brazos?-ah! entonces te estás cargando de energía para luchar!

¿tu miedo pone a temblar tus piernas? Bien! te estás preparando para huir!

¿te quedas paralizado? ¡Mira!: ¡te quieres hacer el muerto para que no te coma un león!

¡Pusiste tus manos en el corazón cuando te asustaste! ¡Que bien! ¡protegías tu corazón de una herida mortal!

y …¿que te dice tu miedo?

Validar las emociones propias y las de tus hijos los hace sin duda más seguros(a todos), ellos y tú podrán hacerse cargo de su miedo porque lo sabrán “escuchar” y así tendrán la posibilidad de elegir que hacer respecto de lo que el miedo les quiere avisar.

Ahora…solo regálate 30 segundos para ver este video…!

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

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