“PORTARSE MAL/PASARLO MAL” y la dignidad de nuestros niños.

Pleno abril, temporada de colegio, para muchas personas esto podría ser un período del año caracterizado por: niños aproblemados, profesores superados y madres desesperadas…y quizás tú y tus hijos están en ese caso.

Como testigo desde mi ventana de Psicólogo y también desde la vivencia de padre, me dedicaré a acompañar con unas líneas a quien quiera leer, para que “dialoguemos” respecto de este tema aun cuando solo sea virtualmente.

Y es que en éste escenario y en medio del temporal están los niños, frecuentemente acusados de “portarse  mal”. ¿Y qué es esto de “portarse mal”?. Esa pregunta complica a los adultos y más aún a los niños, nadie sabe muy bien que es “portarse mal”, y sin embargo esta frase esta ya acuñada en el sinsentido de lo que somos conscientes “a medias” en nuestro día a día.

Se porta mal…no te portes mal…se portó mal…me porté mal…

La pregunta aparece como un freno y como una invitación a darse cuenta. Al ir desmenuzando la frase y pidiendo algunas aclaraciones a los padres y a los niños en el transcurso de la terapia psicológica, va apareciendo, generalmente,  una emoción…la despreciada IRA-RABIA: “Le pegó a un compañerito”…”le respondió a la profesora”…”pateó la puerta”.

Parece  que “portarse mal” significa algo como “se enojó e hizo algo que a mí no me gusta” o “se enojó e hizo algo que afectó a otro…que interrumpió algo…que fue molesto”, en resumen: portarse mal dice relación a que el niño o niña se habría portado (guiado a si mismo) de mala forma al enojarse, al gritar o al golpear a un compañerito de su curso o al no obedecer las órdenes impartidas por algún adulto que pudo ser su mamá, su profesora o una educadora del jardín.

Así, al indagar sobre las causas del problema, las respuestas comunes de los adultos para explicar el “portarse mal” de los niños son algunas como estas:

“No sabe controlar su rabia”
“Es muy irritable”
“Tiene baja tolerancia a la frustración”

Al oír esas respuestas lo primero que hago es mirar al sujeto de estas acusaciones, al niño o niña que nos convoca…y siempre es lo mismo, el niño está sentado, tranquilo y a mí me parece que hablaran de otra persona, así que a veces pregunto: “¿me están hablando de él?”.

“Sí, es que Ud. no lo ha visto en la casa cuando le dicen que no a lo que él quiere”- “Sí, es que usted no sabe lo que le respondió a la profesora cuando lo castigó”.

Entonces, queridos padres y madres lectores, es de esta forma como van apareciendo las partes faltantes del rompecabezas, y apareciendo en mi imaginación la célebre frase de la psicología Gestalt: ”El todo es más que la suma de sus partes”. Sí, porque cuando vemos a un niño enojado y decimos que “él se porta mal” nos hace falta ampliar la mirada y ver la totalidad de la situación y decir: Ese niño está desplegando recursos que son probablemente los más adecuados e inteligentes de que dispone para afrontar la situación en la que se encuentra.

Sucede que, las emociones se pueden mirar también como un modo de conexión-contacto con el mundo que nos rodea, y en el caso de la rabia, cuando alguien se “enoja” (niño o adulto) es porque ha encontrado una fuerza que le es hostil, percibe que esta fuerza lo ataca y lo más inteligente sin duda alguna sería defenderse. Podría ser también que  se encuentre frente a un obstáculo que frena su iniciativa por la realización de un deseo, y que por lo tanto se transforma en blanco de su hostilidad, ya que la destrucción del obstáculo le permitiría acceder a la satisfacción de su deseo (como romper el vidrio para sacar la manguera de incendios).

Con lo anterior, tu hijo no se está “portando mal”, sino que está en modo defensa y destrucción de obstáculos (percibe que algo lo ataca o está ocupado empleando energía para superar un obstáculo).

Quizás te vas dando cuenta que la frase “te has portado mal” es en sí misma una declaración de falta de respeto por la dignidad de un niño o de una niña, ya que pasa por alto  la situación en la que se encuentra  y no se condice con sus cualidades y méritos; a saber: “su perfecta adecuación a una situación que percibe como hostil y el despliegue de energía para destruir un obstáculo” (lo que es en realidad para felicitarlo).

¿Y qué hacer entonces, dejo que le siga pegando a sus compañeritos?…pues no, la salida de este problema se trata de que ese niño enojado recupere su dignidad, y esto solo es una cuestión de respeto.

“hijo mío, amor mío quiero que sepas que te amo con tu rabia y con tu alegría” (una frase como esta sonaría como a una aceptación y respeto por lo que soy y siento).

Me imagino que algo debe suceder para que estés en modo defensa y destrucción (enojado), cuando quieras me puedes contar”. (Esto integra las demás partes de la situación y no culpabiliza al niño o niña, le da confianza).

“te puedes enojar, eso está siempre permitido, puedes gritar, darte una vuelta de carnero si quieres, y si le pegas a alguien, bueno eso sería muy triste y además no está permitido, por ejemplo yo no te pego a ti” (esto respeta la experiencia del niño y al mismo tiempo marca un límite de seguridad para él: hasta aquí puedes llegar).

Con todo, para un niño, para ti y para mi también, la experiencia de verse en una situación hostil en la que necesite portarme (guiarme) en modo defensa y destrucción, es difícil, requiere de mucha energía y nos cansa en extremo, es decir cuando un niño está  en estas situaciones también “lo pasa mal” y probablemente más mal que tú, así que sumar un golpe o un castigo solo va a sumar hostilidad y razones para que él se defienda, como vimos, haciendo uso de sus recursos.

Te invito entonces a pensar, tras leer estas líneas surgidas tanto del conocimiento de la psicología como de mi experiencia de papá,  a re-configurar el modo en que te relacionas con tus compañeros pequeñitos o más grandes. Y si necesitas acompañamiento para sobrellevar la maravillosa y a veces difícil labor de la crianza de tus hijos (que has elegido emprender), y que no refleja otra cosa que tu amor por la vida, bueno te espero en Cerro Alegre, Valparaíso (para eso te dejo mis datos abajo) para que juntos veamos cómo podemos avanzar en este camino y también para que,  al despedir a nuestros niños en el colegio elijamos decir : “pásalo bien”  en lugar de:  “pórtate bien”.

 

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Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Atención para:
Ansiedad-crisis de pánico-depresión-manejo de emociones.

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