NO ES TAN FÁCIL “QUERERSE”

Dedicado a Paula, una mujer que quería matar a su locura, sin siquiera conocerla.
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Internet está plagado de memes, textos, vídeos, que llaman a las personas a “quererse a sí mismos”.

Yo pienso que es bueno quererme, porque vivo conmigo mismo todos los días y aunque quisiera, no puedo dejar de estar conmigo; y a donde quiera que me vaya, me acompaño…o me persigo, en resumen: siempre estoy junto a mi. Así que, en cuanto mejor logre convivir conmigo, mejor estoy en cada momento y lugar de mi vida.

Sin embargo, la constante repetición del mensaje “Quiérete” aparece ya como un “cliché”, casi sin sentido o sin valor, porque la gran pregunta es:

¿Cómo se hace esto de quererse a sí mismo?…y luego ¿Cómo se si me quiero mucho o poco?

Entonces les voy a hablar ahora un poco respecto de esto a lo que llamamos el amor propio o “auto-estima”, y a darle una mirada un poco más profunda y vivencial, porque cuando escucho a quienes vienen a terapia decir “Tengo la auto estima baja” me suena como a una enfermedad, me parece que hablaran de algo que está completamente fuera de su control, casi como cuando hablamos de que “tengo un virus”.

Espero que, si al terminar esta lectura descubres que te quieres poco o mucho, puedas entonces hacer elecciones con mayor libertad, ya sea que elijas seguir queriéndote como hasta ahora o hacer algunos cambios que impacten en tu bien-estar, es decir en como lo estás pasando en este momento y lugar  de tu existencia.

Entonces ¿qué significa esto de “quererse uno mismo”?

 

“Lo que sucede es que soy una mala madre”

“Me han dicho que soy muy tímido”

“Siento que soy un fracasado, porque no he logrado titularme”

“Lo que pasa es que soy muy gorda”

“Lo que pasa es que soy muy flaca”

Podría hacer un listado eterno de quejas respecto de temas con los que no sabemos “que hacer”…que nos “complican” y que, en definitiva son importantes para las personas que sufren por ellos.

¿Te ha pasado a ti? ¿Hay alguna característica o  cualidad que si te la atribuyen…te enojarías o pasarías “un mal rato”?

¿Vas por la vida exigiendo a las personas que no te digan que eres “mala madre”, “tímido”, “perdedor”,  “gorda” o “flaca”? o ¿Vas por la vida callando y sufriendo un dolor cuando imaginas que las personas piensan eso de ti?

Si te sucede esto faltó amor por ti misma (o).  Si: Tal como lo leíste. ¿Y cómo es esto?

Es muy simple, y para comprenderlo de forma “vivencial”, vamos a hacer juntos el siguiente experimento:

Lo primero que haremos será que recuerdes alguna característica que, si te la dicen, te hará sufrir, o te defenderás, (pasarás un mal rato) por ejemplo que te digan “gorda” o “fracasado”.

Déjate llevar un momento por tu imaginación y piensa: ¿Cómo serías si fueras gorda o fracasado, tal como te lo dicen cuando te molestas tanto? ¿Cómo se vería esta persona (tú) siendo de esa forma?

Imagina a esta  versión tuya sentada en una silla frente a ti: ¿Cómo está sentada? ¿Cuál es su actitud? ¿Qué está haciendo tu versión “gorda” o “fracasada” cuando está sentada frente a ti? Quizás te demores un tiempo en visualizar esa imagen en tu mente (has vivido hasta ahora intentando no verla).

Cuando logres visualizarla…¿qué cosas le dirías?, algunos ejemplos podrían ser: “cuando te veo me siento…!”…”deberías…”…comienza un diálogo mirando a esa versión tuya en la silla …frente a ti.

Posteriormente cambia de rol en tu imaginación y se tú esa versión gorda o fracasada de ti: ¿cómo se siente serlo? ¿Qué piensas de lo que te acaban de decir?… responde al diálogo.

Puedes continuar en este diálogo entre ambas partes de ti por un rato…quizás este ejercicio te permita comprender algunas cosas de ti.

Es posible que tu sensación al ver a la “gorda” o al “fracasado” sea de rechazo, de rabia, de vergüenza; puede que le hayas dicho que desearías que nunca aparezca o que hayas intentado expulsarla de tu vida.

Si así fue, es precisamente en este punto donde te podrás dar cuenta de esa falta de amor propio que tanto daño nos causa, sin siquiera “verlo”; claro!, sería (quizás para ti) muy difícil hablarle con amor a esa versión de ti que tanto rechazas (la “gorda” o “el fracasado”) y sería muy difícil que al verla ahí sentada, tu deseo hubiera sido de abrazarla y de aceptarla “tal como es”. Si así fuera, si sintieras amor por esa versión de ti que tanto quieres ocultar, no necesitarías sufrir ni defenderte, porque si te dijeran “gorda” o “fracasado”, te estarían haciendo ver partes de ti que ya conoces…y que amas, como a todo lo demás que te conforma.

Los estereotipos de belleza y las exigencias de nuestra sociedad son una fuerza tan intensa, a veces  violenta y hasta brutal … que poco a poco la vamos tragando, integrando, pasando así a ocupar un lugar prioritario en aquello que “queremos ser”, entonces miramos nuestro reflejo  y terminamos por rechazar nuestra verdad, y la sola idea de que alguien nos diga esas cosas aparecen como si de pronto levantaran un espejo que no queremos mirar. Lo que hacemos al defendernos, es romper el espejo para no ver lo que hemos aprendido a llamar “lo feo” de nosotros. A la “gorda” y al “fracasado” los queremos encerrados en un lugar donde nadie los vea, no les permitimos hablar, ni ver el sol ni ir a la playa ni a una reunión de amigos, y preferimos el encierro antes de la vergüenza…de mostrar eso que no nos gusta ver.

A veces no es necesario que alguien nos diga cosas que nos reflejan aquello que rechazamos de nosotros, en algunas ocasiones nos tratamos mal solos, al intentar alcanzar estándares impuestos por otros “estoy muy gorda….(yo debería ser delgada)”, “soy un fracasado … (yo debería ser exitoso…)”…y así vamos sumando este maltrato a nosotros mismos, criticándonos, culpándonos…

¿Te imaginas tener un amigo así? ¿que se avergüence de ti por como eres? ¿Qué frente a otros diga que realmente no eres su amiga (o) pero que aun así esté junto a ti todos los días?

Así vamos por la vida con nosotros mismos…sin poder convivir con esas partes nuestras que incluso podemos llegar a odiar.

Como alternativa entonces, puedes comenzar por darte cuenta de cuantas veces sientes dolor por cosas que te dicen, y descubrir que es lo que no quieres ver de ti…también puedes iniciar una cuenta de las veces que te tratas de tonta o tonto y de las veces que te críticas por no hacer  lo que “deberías” hacer o no “ser” como deberías ser”.

Es posible hacer este trabajo solo y también en compañía  de un terapeuta que, de manera profesional,  te facilite la labor de explorar, descubrir y de tener la experiencia del re-encuentro con cada parte que hasta hoy rechazas de ti, para que, (si lo necesitas) puedas convivir mejor contigo mismo (a).

Finalmente, te habrás dado cuenta de que “quererte a ti misma (o)” no resulta tan simple como leer el meme de moda. Sin embargo,  la invitación es a mirar, descubrir, conocer, aceptar e incluso amar esas versión de ti que quizás rechazas, en este caso a la “gorda” y al “fracasado”…acompañarla y acompañarte de ella, total ¡se trata de ti!…y entonces cuando te imagines siéndolo no será tan terrible, y si te llaman (o te llamas) “Gorda” o “fracasado” podrás mirar a tu interior  y sentir amor…por esa versión de ti.

 

 

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Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Atención para:
Ansiedad-crisis de pánico-depresión-manejo de emociones.

Showing 2 comments
  • Maria Natalia
    Responder

    Muy asertivo el articulo, deberíamos las personas querernos y aceptarnos cada dia de nuestras vidas.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias por leer y comentar María Natalia. Un saludo!!

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