NECESITAS A TU DOLOR Y A TU TRISTEZA y quizás ni sabes por qué

Dedicado a Anto…una niña que causaba su propio dolor

¿Recuerdas cuando tenías unos 6 años  y sufrías un accidente?; me refiero a uno de esos que ocurren mientras somos pequeños y jugamos.

Yo recuerdo una vez que me lancé al suelo de rodillas y aterricé justo sobre una pequeña piedrecilla…¡uff! Que dolor, lloré mucho y la verdad sentí vergüenza de mi error y de mi llanto. Así que me quedé ahí tumbado afirmando mi rodilla y lamentándome de haber hecho semejante movimiento que terminó en ese terrible dolor. Me acompañaron en ese momento el dolor y la tristeza.

El primero me avisó que algo andaba mal, que había hecho algo que me causaba un tremendo malestar, “Dolor….Dolor….Dolor” mi sensor de seguridad personal, instantáneo, eficiente, rápido y efectivo en cumplir su labor de “avisar”.

La segunda me movilizaba para hacer algo que me sacara ese dolor, mis manos acariciaban mi rodilla y mi angustia salía hacia afuera con mi llanto, cuya intensidad no medí en ese momento y lugar.

Yo no quería que alguien me viera, y aunque jugaba solo en el patio de mi casa, mi deseo no se cumplió, mi dolor y mi tristeza, además de acompañarme, trajeron a otra persona: Mi abuelo; de pronto me vi en sus brazos que me trasladaron a la cocina, donde me puso hielo y me dio un vaso de agua con azúcar. No recuerdo si me dijo algo en ese momento, y finalmente el dolor pasó y mi tristeza también, aunque esta demoró un poco más, y requirió unos cariños extra de mi cuidador.


 

Paciente: No sé, siempre ando triste…escucho música triste, me corto…he intentado dejarlo pero no puedo, es como una adicción, me gusta sentir dolor, así sé que sigo viva, me pongo triste a veces de la nada, me pone triste que las personas que me importan se alejen de la nada… a veces mis amigas me llaman “tristeza o deprimente”.

Terapeuta: y ¿te gustaría conocer un poco más a la tristeza para saber si realmente se parecen?

Paciente: sí… por que no…

Terapeuta (en el rol de tristeza): Hola…cómo estás

Paciente: Wena…como todos los días “bien”

Terapeuta (en el rol de tristeza): ¿En qué crees que nos parecemos?

Paciente: Somos tristes las dos, no nos importa nada, somos un estorbo… estorbamos en todos lados.

Terapeuta (en el rol de tristeza): ¡pero yo no soy así!, yo ayudo a las personas a sobrevivir…para eso estoy dentro de ti…trabajo cuando por alguna razón sientes dolor…él me llama.

Paciente: En ese caso tú trabajas todos los días…porque siempre estoy triste

Terapeuta (en el rol de tristeza): Claro…porque tu dolor me llama…cuando te cortas, por ejemplo; así que ahí me tienes…todo el día trabajando para ti; mi trabajo consiste en motivarte a aliviar tu dolor y cambiar las circunstancias que lo han causado, es decir intento que las cosas vuelvan a ser como eran antes de tu dolor. También trabajo cuando las personas se separan, aparezco para que intenten estar juntas, así facilito la cohesión social entre las personas: amigos…parejas….familias…y también mascotas, plantas y otros seres vivos que son buenos y que ayudan a las personas a sobrevivir.

Paciente: Entiendo pero me gustaría que no estuvieras…

Terapeuta (en el rol de tristeza): Entiendo también, aun así: te causas dolor, entonces mientras así sea yo hago mi labor… aunque tú no quieras. Si te duele algo yo trabajo y punto, no pienso ni siento nada excepto que debo alejarte del dolor o motivarte a que lo alivies.

Paciente: ¿y tú crees que a mí me gusta causarme dolor? Yo solo quiero ser feliz como lo era antes…

Terapeuta (en el rol de tristeza): No sé si te gusta o no el dolor, para mí eso no es muy relevante en realidad, si te duele algo…entonces yo voy al rescate…así que en realidad no nos parecemos, porque  tú te causas dolor y yo intento aliviarlo o sacarte de él.

Paciente: Baia Baia :v

 

 

Nos han enseñado tanto a no llorar y a no quejarnos de dolor…que hemos llegado a pensar que sensaciones y emociones como el dolor y la tristeza son una enfermedad…¡Qué error tan grave y falto de respeto por lo que somos!

Miles de años de evolución están en la sensación de dolor y en nuestras lágrimas, el problema…o la amenaza no es el dolor o la tristeza, sino aquello que lo causa, incluso cuando, paradójicamente somos nosotros mismos. Nuestro dolor y nuestra tristeza trabajan para salvarnos y nosotros que: ¿los intentamos detener?

Quizás termines de leer esto aun con cierta confusión…quizás aún piensas que la tristeza es algo que se debe ocultar…o camuflar con una sonrisa, lo comprendo, porque nadie nos ha enseñado a sentir (si a sumar y a restar).

De todas formas yo quedo feliz si leíste esto porque eso me da la esperanza de que comiences a re-encontrarte con tu humanidad y a descubrir que “sentir” es precisamente lo que te hace fuerte a ti…a quien amas o a tus hijos, alumnos o a quien veas con dolor y tristeza. Respétalos, sin dolor ni tristeza probablemente no podríamos vivir mucho tiempo.

Podemos iniciar un camino de aceptación de lo que somos, hasta que escuchemos a nuestro  propio dolor y aun cuando esto pase por llorar hasta que la tristeza cumpla su labor, y nuestras lágrimas dejen de brotar.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

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Comments
  • Lissette araya
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    Buenísimo, me encantó sobre todo ” sentir te hace bien a ti.. tus alumnos” pensé en mis 15 pequeños que aún pueden aprender que sentir dolor o tristeza está bien y que no es malo llorar, solo respetarlos” en sus sentimientos tan nobles,.

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