Mujer amante: ¿usas la protección adecuada?

Si eres una “mujer amante” este posteo es para ti, para acompañarte con algunas palabras en tus vivencias, en el camino que recorres por tu existencia, en lo que disfrutas y en lo que sufres,  en tu amor y desamor, en la luz de aquello que eliges expresar y exponer y también en la oscuridad de lo que eliges callar y guardar solo para ti:

 

Si un grupo de psicólogos investigadores extraterrestres del tipo “Nat-Geo” vinieran a la tierra a efectuar una investigación respecto de la reproducción humana, mediante la observación de nuestras conductas sociales-sexuales; muy probablemente, al editar sus videos y contar la historia, de regreso en su planeta, dirían algo como esto:

“En la tierra existe, entre otras especies, el auto denominado “ser humano” que, en cuanto a su conducta sexual presenta una amplia variedad de comportamientos, no todos con el fin exclusivo de reproducirse; entre ellos hemos podido observar: relaciones sexuales entre parejas de distinto sexo, parejas del mismo sexo, parejas de distintas edades; además relaciones sexuales en grupos de hombres y mujeres, grupos de hombres, grupos de mujeres, de una mujer con varios hombres, de un hombre con varias mujeres; por otra parte relaciones sexuales en lugares privados, y también en lugares públicos…”

Ellos, al desconocer completamente los significados que nosotros construimos socialmente sobre nuestras conductas, con las que auto-clasificamos nuestro comportamiento de bueno, malo, enfermo, delictual, etc., solamente se dedicarían a describir la realidad tal como la ven. De esta forma, la lista descriptiva de nuestra actividad sexual sería casi interminable, pasando por todos los comportamientos sexuales que para algunas sociedades son: delito, psicopatología, pecado, comercio sexual, etc. No  continuaré el relato descriptivo en detalle, como creo que lo harían mis colegas extraterrestres, para no herir sensibilidades ni desviar el foco de atención por causa de la representación mental de la amplia variedad de comportamientos sexuales humanos.

El punto al que quiero llegar es que, si has elegido ser “amante”, quiere decir solamente que has elegido desarrollar una de las tantas conductas sexuales-afectivas disponibles como alternativa para el ser humano, más allá de los juicios de valor o significados subjetivos que cada persona, cultura, código penal, religión o manual de psicopatología le asigne.

Existen numerosos enfoques para explicar por qué una persona querría, dentro de su libertad individual, aventurarse en una relación de amante, y yo no quiero hacer lo mismo otra vez, yo solo quiero facilitar tu bienestar, cualquiera sea la elección que hayas hecho, porque que la respeto profundamente, tanto si eres una mujer casada que se encuentra en una relación de amante que le brinda la pasión y el romanticismo que quizás perdió (o nunca tuvo) en su matrimonio o de una mujer soltera que ha encontrado en un hombre casado la relación afectiva-sexual y libre que necesita en esta etapa de su vida, entre otros tantos casos posibles.

Si eres una mujer amante, probablemente seas del tipo de mujer que está en una relación “formal” y que mantiene en forma paralela y secreta una relación intermitente,  sexual y también afectiva con otra persona; como otra alternativa, es posible también que  sea tu pareja-amante (y no tú), quien tenga una relación “formal” y también es posible que tanto tú como tu contraparte, mantengan una relación formal con otra persona y entonces ambos sean “infieles” a la otra relación.

Algunos investigadores (de nuestro planeta eso sí) cuentan con evidencia que podría demostrar que existen beneficios de estas relaciones, y que se extienden a la relación formal, como el aumento de la testosterona en los hombres que mantienen relaciones extramaritales en relación a los que no la tienen (Ellison y otros, 2009), lo que podría traer como consecuencia una mejor vida sexual de las dos mujeres con las que se relaciona…interesante dato, porque si eres una amante “soltera” quizás estés beneficiando la vida marital de tu contraparte “casada”.

Otro ejemplo de beneficio para ti, podría ser la libertad que significa ser amante de un hombre casado o en una relación “formal”, ya que puedes mantener tu “diversión sexual” y satisfacer tu necesidad de amar y de ser amada, con ese hombre que por sobre todo “no te ahogaría” constantemente con exigencias de tiempo y dedicación que quizás no estás dispuesta a entregar en esta etapa de tu vida.

Así la cosa, la relación de amante puede presentar, desde ciertos puntos de vista, beneficios para todas las partes involucradas.

También existen peligros o aspectos no deseados de este tipo de relaciones, como por ejemplo las enfermedades de transmisión sexual con su propia variedad en cuanto a tipos y gravedad, tratamientos, etc., o los embarazos que pueden de cierto modo complejizar la situación dadas las características particulares de la cultura en la que vivimos en nuestro país; asimismo es posible también, generar una serie de conflictos sociales y legales en el grupo formado por la familia de tu contraparte o la tuya, en caso que el secreto se rompa, toda vez que, en principio, la infidelidad de uno de los miembros de la pareja “formal” es moralmente sancionada, y está construida socialmente como una de las principales tragedias de la relación de pareja. Esto, aun cuando otros investigadores como Cristopher Ryan y Cacilda Gethá, cuestionen la monogamia como conducta sexual normal del ser humano. En su libro “En el principio era el sexo”, ellos proponen que en los grupos humanos más primitivos, compartir parejas sexuales habría sido una de las formas de facilitar y asegurar la reproducción y subsistencia de la comunidad.

Otro de los aspectos dañinos que puede venir acompañando a tu vivencia de mujer amante, es el costo emocional, psicológico. Y en esto me quiero detener, a propósito de mi labor como psicoterapeuta, donde, sesión a sesión soy testigo de las alegrías y  sufrimiento en el cuerpo, mente y alma de algunas mujeres que se encuentran en una relación de amante con hombres o con otras mujeres.

Desde un punto de vista Gestáltico, la relación entre dos personas constituye una totalidad, que de resultar destructiva o tóxica, va a transformarte en un “malestar ambulante”, es decir: todo lo que tú estás siendo (en lo físico y psicológico) va a perder su bienestar en tanto mantengas el contacto con esta situación de la forma en que lo haces y no logres retirarte para vivenciar una nueva experiencia.

En este contexto, aventurarte en una relación de amante, requiere, desde mi punto de vista, una gran consciencia de ti misma en el “aquí y ahora”, de manera de poder contactarte en el momento y lugar en que estás siendo la “amante” y luego retirarte para ser la “esposa”, la “estudiante”, la “profesional” o aquella que la siguiente situación te presente como experiencia más urgente-inmediata.

Esto no presentaría alguna dificultad en tanto tú seas consciente y  pongas personalidad propia a cada momento y lugar, en un constante proceso de darse cuenta-hacerse cargo-dejar ir lo que una determinada situación te presenta.

Pero: ¿Qué sucede si tu contraparte no tiene esta consciencia… y  entonces comienza a confundirlo todo y a pensar que su felicidad depende de ti? Seguramente va a comenzar manipular tu existencia, diciendo frases como “me haces sufrir”…”no hagas esto o esto otro porque me haces daño”…”yo no soy tu prioridad”…”yo no soy importante para ti”…”yo…yo ….yo…” y poco a poco intentará meterte en una jaula de la que será difícil salir, una jaula donde sentirás que ya no tienes libertad y que pedirla está mal porque daña a otro…aun cuando ese otro, paradójicamente tenga otra pareja…todo mal.

Lo descrito no ocurre solamente en una relación de amantes, sin embargo cobra aquí mayor gravedad porque en este tipo de relación reina el secreto y el prejuicio, entonces tendrás pocas posibilidades de “hablarlo” con otras personas, y los diálogos al respecto se limitarán precisamente a tu contraparte como amante, quien, en este caso, sería precisamente, la raíz de las complicaciones.

Si tú eres consciente de ti como persona diferente de él, sabrás que cada uno es responsable de cómo se siente y de cómo transita ese sentimiento, sabrás reconocer claramente su dificultad de hacerse cargo de sí mismo y su intento por pasarte la carga a ti, y en ese momento la relación dejará de ser la que era, cambiará para separarse ya que tú no tendrás muchas dificultades en detectar y rechazar el intento de manipulación ni en dirigir tu consciencia hacia otra situación menos dañina.

¿Y si no eres consciente de ti como persona diferente de él y crees que tú eres la responsable de cuidar sus emociones, sentimientos, o que él o ella es responsable de cuidar tus emociones y sentimientos, etc.?…entonces, esta relación se transformaría en destructiva para ti ya que tu bienestar se comenzaría a deteriorar y los momentos de placer que quizás son los menos, los comenzarías a pagar con largos momentos de aislamiento y dolor, atrapada entre el deseo de libertad y la culpa de desearla y por otra parte tal vez comiences a deteriorar la vida de tu compañero amante.

¿Y qué hago si me acabo de dar cuenta de que estoy en el tipo de relación de amante que es destructiva para mí?

Resulta que el manipulador no es un malvado o un ser maligno, sino que “no sabe cómo” hacer las cosas de manera diferente, su “soledad”, o la ausencia de lo que tú le provees, es imposible de soportar para él por razones que serían difíciles de entender para ti.

Sería arriesgado intentar que un manipulador cambie, porque probablemente quedarás nuevamente atrapada, así que en ese caso una buena opción sería ponerte a resguardo, buscar acompañamiento psicológico o de alguien de confianza que te ayude a salir del “pantano” y recomendarle  a tu contraparte, que busque también acompañamiento psicológico profesional para facilitar una mejora de sus relaciones.

En todo caso, la mejor estrategia de que desarrolle formas diferentes de afrontar su soledad o el abandono sin manipularte, es que precisamente se exponga a ese abandono que teme; porque es en ese momento donde su sabiduría aflorará y se ajustará creativamente a la nueva situación, es decir, es muy difícil que él desarrolle su ajuste a la soledad o abandono si le impides la posibilidad de hacerlo…en tu afán de cuidarlo. ¡Esto es como si quisieras que un niño aprenda a patinar afirmándolo para que no se caiga!; para que aprenda a equilibrarse…casi inevitablemente se deberá caer, y no es tu culpa si se cae, solo es como es.

Entonces querida lectora, amante: ser la que eres en ese momento donde encuentras aquello que necesitas para tu vida afectiva-sexual, es una de las tantas experiencias de desarrollo personal que nos ofrece el “ser humanos”, y puede ser también una de las experiencias más bellas, gratificantes y enriquecedoras para ti y para quienes te acompañan en la vida.

Esta experiencia (ser amante) no está exenta también de riesgos y peligros, por lo que puede ser también una de las vivencias más dañinas y dolorosas en las que te puedas encontrar.

Así que, si estás en esa situación dolorosa y no sabes que hacer, ni lo dudes en buscar acompañamiento profesional, para que al menos te des cuenta de ti, de por qué y para qué haces lo que haces, y de esta forma tu elección (cualquiera sea esta) sea hecha en libertad.

Finalmente, desde la mirada del terapeuta, te recomiendo que tomes ahora mismo consciencia de ti: primero para elegir qué tipo de relación es la que necesitas para mantener tu bienestar, y también para que, en caso que elijas ser la “mujer amante”, lleves contigo protección de lo que entregas y de lo que recibes…y principalmente protección para la “manipulación”, y así no pierdas tu libertad para amar.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

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Atención para:
Ansiedad-crisis de pánico-depresión-manejo de emociones-experiencias traumáticas.

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Referencias Bibliográficas

Ellison, P.T., y otros: Endocrinoligy of social relationships, Cambridge (Massachusetts), Hardvard University Press, 2009

Ryan C., Jethá C.: “En el principio era el sexo”, Editorial Paidós Transiciones, 2012

Showing 2 comments
  • Paula
    Responder

    Me gustaría que hubiese sido más largo el post 🙁
    De todas maneras, se agradece un escrito más allá del prejuicio moral y social hacia los amantes.

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias por comentar. cuando quieras me escribes y me cuentas que otros temas o ambitos te hubiera gustado leer. Un gran abrazo!

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