LAS PATALETAS NO EXISTEN

Hace tiempo tenía pendiente escribir alguna “ayuda” para el bienestar de quienes (como mis hijos, mi esposa y yo) transitamos por la bella aventura de vivir en familia.

Y sí, tal como escribí en el título: las pataletas no existen. Así de simple, ya no necesitamos más preguntar o discutir acerca de recetas como “baños de agua fría” o “chancletazos”, citadas como ejemplos terroríficos de la gloriosa época de los padres de generaciones anteriores; o soluciones como el “tiempo fuera” explicado por nuestra salvadora “Nana S.O.S.”  de la televisión por cable y otros tantos consejos surgidos desde diferentes puntos de vistas, religiones, instituciones militares, películas, etc.

Y entonces…¿que es una “pataleta”? te estarás preguntando- la “pataleta” no es nada; o al menos nada que ocurra dentro de tu hijo, como para diagnosticar tan libremente que: “tiene una pataleta”; la anterior es una falsa acusación o al menos un diagnóstico irresponsable, porque tu hijo o tu hija dentro de su cuerpo no tiene tal cosa-ente.

Por otra parte, pueden ustedes encontrar la palabra “pataleta”  en algún diccionario o página de internet como algo similar a esto:

“…cuadros en forma de lloros incoercibles, gritos, o movimientos incontrolables que suelen aparecer en la infancia. Las rabietas son una forma de expresión ó comportamiento destructivo o pícaro, que aparece como respuesta a necesidades no satisfechas.”

 

(cuando leo este tipo de definiciones se me revuelve el estómago y al mismo tiempo sube desde éste una energía que termina en una sonrisa irónica, y mi cabeza esboza un “no” con su clásico movimiento de lado a lado, por la poca “empatía” que muestra nuestra avanzada sociedad con sus más pequeños aprendices de humano: los niños y niñas)

Lo que realmente sucede es que, por alguna razón (que no se muy bien precisar), hemos perdido nuestra capacidad para poder entender y hacernos cargo de las emociones con que fuimos dotados como especie humana para nuestra propia supervivencia, en un ciclo eterno de limitación y condicionamiento de nuestra personalidad, de nuestra identidad particular, un ciclo impuesto a nosotros por factores provenientes de la cultura que, con el paso del tiempo, hemos ido “desarrollando”. Estamos divorciados de nosotros mismos. Tanto que cuando fuimos pequeños seguramente escuchamos incontables “no llores”, “no te enojes”, “no tengas miedo”, “no te avergüences”: SONRÍE. En conclusión lo único que (emocionalmente) sabemos hacer bien o no nos hace sentir que estamos cometiendo un error es: SONREIR. Consecuentemente y como efecto residual de lo relatado, nos transformamos en unos incompetentes con la rabia, con el miedo, con la vergüenza, con la tristeza…no sabemos que hacer con esas “dolorosas”, “temibles” y “enfermizas” emociones…y de adultos, cuando las sentimos, intentamos extirparlas, ocultarlas, negarlas y si no lo logramos terminamos por ejemplo rompiendo relaciones en un desborde de rabia que no supimos “manejar”, o en psicoterapia (bueno algunos terminan en la cárcel pero eso sería otra historia).

Entonces, ¿como vino a incorporarse a nuestro lenguaje la palabra “pataleta”?. Bueno yo no lo sé, pero seguramente sucedió que un día, algún adulto como tu o como yo, (posiblemente incompetente emocionalmente) vio a un niño llorar y gritar porque no podía solucionar un problema y porque ni siquiera podía explicar bien su situación (quizás aun no aprendía a hablar) y en ese momento, al no reconocer o poder comprender y acompañar a ese niño o a enseñarle que hacer o como lidiar con su rabia…dijo: “lo que sucede es que tiene una PATALETA”.

Con esa palabra, surgida (para mi) de nuestra incompetencia emocional, ¡se dio luz verde a la total falta de empatía y a la invisibilidad de lo que sucede con nuestros niños y niñas cuando están enojados o tristes!

Que diferente habría sido la historia para muchos de nosotros si ese día, la persona que creó la palabra “PATALETA”, hubiera dicho: “está enojado” o “está triste” y acompañado-guiado a su hijo o hija en el aprendizaje del “como” recibir a sus emociones y dejarlas ir cuando éstas han hecho su trabajo.

Nuestros pequeños y pequeñas…¡están comenzando a sentir! ¡necesitan afinar el contacto con ellos mismos para llegar a ser expertos con sus propias existencias!

Nuestra tarea es difícil como padres y madres, seguramente te habrás dado cuenta  de que: si ahora quieres enseñar a tus hijos a comprender y manejar sus emociones; ¡no sabes como!. Si te sucedió eso, pues entonces ha valido la pena quedarme escribiendo este blog en la noche mientras mi familia duerme (seguramente como tú, tengo poco tiempo para detenerme a pensar entre mis labores de padre, esposo y profesional).

Te invito entonces a un pequeño desafío diario con tus hijos e hijas: reconoce y valida sus emociones, no importa la edad que tengan: borra de tu lenguaje la palabra “PATALETA”, rabieta y todos sus nefastos sinónimos y comienza a decir: “está enojado (a)”, “está triste”, “siente vergüenza” y verás como cambiará la forma en que ves y te relacionas con ellos y; por sobre todo cambiará la forma en que ellos te ven a ti, porque la vida no solo tiene alegrías, y ellos necesitan también saber que hacer con lo demás, tú puedes ser su guía.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Orientación Gestáltica
Enfoque Holístico de Salud y Enfermedad (EHSE)
Viña del Mar
+56964185626

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Showing 2 comments
  • Juan flores
    Responder

    Las pataletas si existen y mas aún nos acompañan en nuestra vida en todo momento y mientras mas adulto mas aun persives como toman fuerza laboral, política, judicialmente, nadie piensa en las consecuencias que podrían producirse en un momento laboral por un capricho del jefe que revisando analistas que la orden de un trabajo pasa a ser mas un signo de lo que dices rabia, tristezas etc por consecuencia de que el gerente falto al capricho del mandante todos participamos de la supuesto solución al problema y formamos parte de una gran pataleta en donde pagan los obreros la culpa de lo que muchas veces no son ideas para que las cosas cambien sino darlebel gusto a la pataleta del gerente siendo el costo hasta la vida de un trabajador, decir que no existen es una parte irresponsable de titular un efecto que toma una fuerza tremenda, resulta una pataleta convocar a ministros una y otra vez a cargos diferente cuando no han respondido a los anteriored , pataletas que afectan al universo del pais, si bien es cierto la vinculación de los hij@s y padres con el interior del niño y todo lo que lleva de fondo el comentario es muy cierto. creo que en especial , el trabajador: el manejo de esto es vital para cuidar su familia ya que en ocaciones el jefe sin rancho entregaría todo lo que este a su alcanze por complacer la pataleta del gerente u otro mando medio que dio la orden en donde la pataleta se degenera y pasa a ser ego, dictadura, el famoso hoy proactivismo u otro enredo sicológico estampado en la sociedad
    Juan flores
    Uno mas
    Basta ya de enredos entre todos somos uno, muy buen análisis por un lado y me falto un titulo mas acorde pero un aporte indiscutible mente
    Saludos

    • Responder

      Wow! Gracias Juan! Increible reflexión la que has hecho! Me alegro infinitamente haberla inspirado sin querer. Te agradezco mucho tu honestidad y pasión. Creo efectivamente que los líderes y en general nuestra sociedad sería muy distinta si fueramos educados en reconocer y hacernos cargo de nuestras emociones…he ahí la idea del título! Que esperaba, ademas de acompañar a padres, madres e hijos…tuviera precisamente el efecto de llamarnos a una revisión tan profunda y bella de nuestros paradigmas como la que has hecho. Un abrazo!!!

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