HAZTE CARGO y pon fin a tu dependencia emocional

Dedicado a Mijal, y su batalla por la independencia emocional.

“Estas emociones tan complicadas que son, tanto problema que me traen…¿como puedo hacerlo para no enojarme? …¡no quiero estar triste!, ¡no debería enojarme tanto!, ¡no quiero que me vean llorar!” 

Antes de entrar en la profundidad de nuestro encuentro aquí y ahora, en esto que estás leyendo, vamos a necesitar estar de acuerdo en una verdad que, desde mi perspectiva, más que discutible o no…es obvia: las emociones son parte de mi. Sí, hay algunos aspectos de estas complejas experiencias que podríamos poner en duda, como si son buenas o malas, si son agradables o desagradables y si ayudan o entorpecen la vida…pero que “son parte de mi”, sería muy difícil de desmentir, porque las siento, y ahí están, queramos o no.

Aclarado este punto de posible controversia y perturbaciones a la lectura que se podrían producir, vamos a intentar respondernos la siguiente pregunta ¿que son las emociones?

Nuestros amigos más científicos dirían algo como esto: “un conjunto de respuestas “adaptativas” del organismo humano ante determinadas situaciones ambientales que incluyen reacciones físicas, una experiencia subjetiva y conductas en relación a dichas situaciones ambientales”, con esto (traduciéndolo) diríamos que las emociones son, en si mismas, nuestra forma de guiar nuestra supervivencia en el mundo, es decir, nos emocionamos para sobrevivir.

Vistas así, las emociones son muy interesantes, por ejemplo el asco es muy útil para sobrevivir, de hecho creo que no estaríamos aquí si la mayoría de los seres humanos prehistóricos no hubiesen rechazado algunos alimentos o “cosas” que comer a partir de esa inconfundible sensación física de rechazo (la arcada), la correspondiente arrugada de nariz y un paso atrás tapándonos la boca…mediante esa emoción (el asco) nos hemos ayudado a sobrevivir (quizás eres una mamá que obliga a su hijo a comer a pesar de sentir asco, o quizás te sucedió a ti en algún momento que fuiste obligada, te enseñaron de esa forma a rechazar esa sabiduría de tu organismo que tantos miles de años de evolución costó desarrollar).

Asimismo y como otro ejemplo, la tristeza es muy útil para sobrevivir, de hecho creo que no estaríamos aquí si la mayoría de los seres humanos prehistóricos no hubiesen llorado a gritos al quedarse solos, o al sufrir algún accidente, con la inconfundible necesidad de “no ser abandonados” y de “expresar el dolor” para ser acompañados y consolados, derramando lágrimas que invitan a ser acariciados por un otro, para poder sobrevivir juntos, porque no tenemos dientes afilados, garras, ni pelos como los leones o tigres, pero hemos aprendido a vivir en comunidad, y quedarnos solos y adoloridos es una grave señal de peligro desde tiempos ancestrales. Mediante esta emoción (la tristeza) nos hemos ayudado a sobrevivir (Quizás eres un padre que obliga a sus hijos a no llorar, o quizás te sucedió a ti que te hicieron tragar tus lágrimas y sonreír a la fuerza para ser fuerte y te enseñaron de esa forma a rechazar esa sabiduría de tu organismo que tantos miles de años de evolución costó desarrollar).

El último de los ejemplos será la ira, muy útil también para sobrevivir, facilitándonos y proveyéndonos de la energía necesaria para defendernos o romper obstáculos, del mismo modo que en los ejemplos anteriores, dudo que el ser humano haya podido sobrevivir sin la ira que lo ha ayudado a estar vivo ante las amenazas y obstáculos presentes en nuestro planeta.

Las emociones son un continuo entre el organismo humano y el entorno, hace unos días atrás, Mijal, una clienta con extraordinaria consciencia de si misma y genial creatividad, denominó a este continuo como la “Emocionósfera“, dando cuenta con la palabra exacta y nueva, de la relación que nos brindan las emociones en un continuo, vivo y fluido contacto con el entorno.

Sí, las emociones son nuestra forma de vivenciar cada momento, un radar que nos muestra las amenazas y posibilidades del mundo en que vivimos  incluso antes de que nos demos cuenta mediante el razonamiento más lógico, un sensor que nos entrega una valoración de lo que sucede y que además mueve nuestros músculos  en la tensión necesaria para afrontar lo que se presenta de manera inmediata, efectiva e inteligente, con toda la sabiduría de lo que somos como seres vivientes, movilizando energía y organizando la actividad cerebral, para pensar menos y actuar más, agitando nuestra respiración para tomar energía del oxígeno, aumentando los latidos de nuestro corazón para llevar la sangre donde se requiere, etc…etc…etc…y todo eso está ocurriendo mientras tú, probablemente pienses que estás sufriendo los síntomas de una enfermedad, y hagas un gran esfuerzo por interrumpir la fluidez de lo que tu cuerpo, sabiamente esta haciendo.

¿y cómo llegamos a pensar esto y a interrumpir de esta manera la fluidez de nuestro organismo? bueno, con años de entrenamiento donde, en lugar de aprender a sentir y a reconocer el estado actual de nuestra “Emoscionósfera”, más bien rechazamos conocer el estado de su “clima”. Con años de entrenamiento donde las reglas eran “no enojarse”(no defenderse y no derribar obstáculos), no entristecerse (no pedir auxilio), no sentir asco (tragarnos lo que nos parece tóxico) entre tantos otros rechazos a nosotros mismos e interrupción de la fluidez de nuestra propia sabiduría organísmica.

Como resultado de este rechazo, somos por un lado, incompetentes en sentir y en vivenciar lo que sucede en nuestro cuerpo con nuestras emociones, las sentimos como algo “malo” o “extraño” y entonces no queremos sentirlas….pero las emociones trabajan igual, ya que nuestra “Emocionósfera” está siempre activa y viviente, para que podamos sobrevivir.

¿y qué hacemos para poder estar sin emociones?, el camino obvio, bloqueamos su energía y frenamos nuestros músculos, detenemos nuestras lágrimas y aguantamos nuestras sonrisas. Este esfuerzo es muy difícil porque el monto de energía de la emoción es alto, entonces nos abruma: El resultado de la interrupción de nuestro organismo es perceptible por ejemplo cuando intentamos no expresar nuestra ira y sentimos dolor en el estómago…apretamos puños y dientes…y falta quizás el grito que libera. La emoción sigue intentando salir…mostrarse…entonces levantamos el tono de voz al hablar, y al más mínimo obstáculo…explotamos, quizás con la persona menos implicada. Al ser incompetentes con nuestras propias emociones, tratamos de manipular el ambiente, pidiendo a otras personas que nos hagan felices o que cumplan nuestros deseos, que se porten bien, que no nos hagan sufrir, que no nos hagan enojar, que no nos hagan reír o que se queden a nuestro lado, y empezamos a depender de ellos para que nuestra “Emocionósfera” se mantenga sin tormentas que nos afecten y que movilicen dentro de nosotros emociones en las que no sabemos estar: Esto es la dependencia emocional.

¿Cómo lograr mi independencia?

Respuesta: Haciéndome cargo de mis emociones, aprendiendo a sentirlas, reconociendo todo lo que sucede en mi cuerpo cuando me emociono, dándole fluidez a su expresión y descubriendo la relación de esto con el ambiente, revisando constantemente el clima de mi “Emocionósfera”.

Hacerse cargo comienza por “darse cuenta”, por detenerte ante ese momento y tomar consciencia de la emoción que estas sintiendo, haz el siguiente ejercicio:

Sale a caminar y detente donde tu atención te indique, observa cosas y hazte las siguientes preguntas:

  • Lo que estoy mirando o escuchando, ¿es bueno o malo?¿lo quiero tomar, lo quiero rechazar?
  • ¿Que emoción siento al mirar o escuchar eso?
  • ¿Que cambios siento en mi cuerpo?
  • ¿me quiero mover hacia algún lugar?

 

Cuando termines el experimento con algún objeto, verbaliza todo y habla al objeto: “Cuando te miro o escucho, me doy cuenta que eres ____, quiero_____, siento_____, en mi cuerpo me doy cuenta de que____…y muévete como lo deseas… Da fluidez a tu vivencia emocional usando tu cuerpo en lo que sientes ganas de hacer. .. asústate, gruñe, empuña tus manos…lo que salga…

Luego continúa con otro objeto durante un rato, date cuenta, explora y descubre, las emociones son parte de ti, y requieren que hagas algo en tu cuerpo, hazte cargo de ellas, fluye con ellas…

Esta fluidez de la que hablo requiere compromiso y expresión de todo el cuerpo, si al recordar un engaño sientes que fuiste traicionada y herida, necesitarás (por ejemplo) encerrarte en un lugar seguro como tu habitación e imaginar la situación y gritar: “Por qué me traicionaste, estúpido…cobardeeeeeeee!!!!!!! y golpear tu cama gritando tu furia o llanto hasta que su energía se agote. Sentirás un gran alivio, como si hubieras satisfecho a tu cuerpo o si lo hubieras liberado de un gran peso, quedarán atrás incluso algunas tensiones musculares.

La consciencia de nuestras emociones y facilitar su fluidez (hacerte cargo) te permitirá  recuperar tu independencia emocional, porque con lo primero (consciencia) estamos más alerta de lo que es bueno o malo para cada uno de nosotros sin que nadie nos someta a su visión, y lo segundo (la fluidez) desarma la forma en que nos auto-bloqueamos frustrando nuestras necesidades emocionales, y es hacerte cargo de ti sin involucrar ni necesitar directamente a otros en la expresión y vivencia de tu emoción. No hacerte cargo, te pone en una situación vulnerable: podrías estar dependiendo de la persona equivocada, para que esa persona te haga el favor de hacer lo necesario para que tu no te emociones…pero ¿a qué costo?

El camino de autoconocimiento y de “hacerte cargo” puede requerir y se facilita con acompañamiento psicológico, si crees necesitarlo para tener una guía profesional, contáctame haciendo click AQUÍ y antes de 24 horas me comunicaré contigo

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Acompañamiento psicológico
En consulta privada, Online,
domicilios y al aire libre.
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Sígueme en Instagram @psicologo_hugohuerta

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Bibliografía:

Perls F., Goodman P., Hefferline R. “Terapia Gestalt, Excitación y crecimiento de la personalidad humana”, Gestalt Journal Press, Inc. 1951.

 

 

Showing 4 comments
  • Evelyn
    Responder

    Mucho trabajo por delante!! Muy bueno y muchas gracias por compartir!!!

  • Lore
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    Comparto firmemente que uno debe hacerse cargo de sus emociones. Excelente enseñanza!! Dejarla fluir para sanar y sobrevivir a lo prehistórico 🙂
    Sin embargo, siento que al mismo tiempo, no es positivo exponerse gratuitamente a medios ambientes donde las emociones desagradables prevalezcan.
    Uno puede al comprender el proceso, fluir y después descargar. Pero creo no sería positivo para la salud mental de cada uno, la vivencia mantenida de emociones de polo negativo, por llamarlo de alguna manera; como la tristeza por ejemplo, sólo porque la dejaras fluir posteriormente en un mar de lágrimas liberadoras.
    Creo que aunque puedas trabajarla, alejarte de ambientes tóxicos es parte de sobrevivir también. No sólo fluir y fluir.
    Hay que protegerse.
    Gracias Hugo ♡

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Maravilloso lo que nos compartes Lore… La exposición al ambiente tóxico es precisamente más probable en tanto más desconectada estés de tus emociones… Ellas te avisan… Asco… Miedo… Entonces lo negativo al final del día y nuestra enfermedad es precisamente el rechazo a nosotros mismos… La tristeza por su lado… No es lo dañino… Lo dañino es lo que causó tu tristeza… La tristeza es el grito de auxilio nada más. Para todos los casos la metáfora son las ganas de hacer pipí… Mientras no lo hagas… Sufres.ahora bien… No tienes para que hacer pipí justo en el lugar que te den ganas… Aguanta si es necesario… Pero haz!!! Un abrazo para ti compañera de viaje.

  • Camila
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    Muy buena tarea!! Para ir reencontrandonos con nuestras emociones!!

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