ENOJÉMONOS BIEN ENOJADOS (respetando la experiencia de la ira)

Para Agustín y Hernán…un conejo y un león bien enojados!!

 

Enojarse no tiene nada de malo, sentir rabia tampoco.

Seguramente cuando leas esta declaración pensarás inmediatamente en un “NO PUEDE SER”.

Cuando cursaba mi primer año de psicología revisé algunas definiciones de emociones, donde respecto de la rabia, decía en un modo muy científico:

“emoción de alta densidad que se caracteriza por una tasa persistentemente alta de descarga neuronal ante la percepción de inhabilidad para resolver  un problema difícil y que genera la energía necesaria para romper las barreras que impiden su resolución”

Desde el día en que leí esta definición, me quedé pensando en que en realidad había sido “Estafado”. Sí, estafado, y no por la universidad donde me estaban enseñando esa definición, sino por todas las veces en que, “con la mejor intención” mis padres, abuelos, tíos, tías, profesores, amigos, amigas, pololas y expololas…entre otros, me exigieron “NO ENOJARME”.

Entonces…(pensé), lo que me estaban diciendo era en realidad:

“Si percibes que no eres capaz de resolver un problema difícil…ríndete, deja todo como está, no intentes revelarte contra las barreras que te impiden resolverlo”

¿Perdón?, pero: ¿Me enseñaron toda la vida a rendirme ante problemas difíciles? ¡me enseñaron toda la vida a no revelarme contra las barreras que me atan de algún modo? (me estoy enojando en este preciso momento …)

Y de paso, contribuyeron a mi incompetencia en la comprensión y manejo de mis propias emociones.

Sucede que, la ira, es una emoción que nació dentro de cada uno de nosotros y tiene, por tanto una razón para estar ahí.

El problema no es la rabia, sino nuestra incompetencia, nuestra incapacidad para hacernos cargo de ella y usarla para nuestro bienestar y el de nuestras relaciones. Nos han enseñado a pensar que la rabia es mala, cuando en realidad  el desafío está en saber relacionarnos con ella con sabiduría.

¿Y cómo se hace esto? Bueno, de la misma forma en que nos hacemos expertos en otras dimensiones de nuestras vidas, acercándonos a la experiencia, explorándola, conociéndola y finalmente haciéndola parte de nosotros, de forma natural.

Lo primero importante a tener en cuenta es la diferencia entre “sentir” y el “hacer”. Por ejemplo: tú puedes sentir amor por tu ex pareja, sin límite alguno, en eso eres completamente libre, ya que ese amor es una decisión-elección que ocurre dentro del límite de tu piel, y seguramente ese sentimiento vendrá acompañado con fantasías románticas, sexuales, etc. Ahora bien, sentir ese amor no es lo mismo que pretender  obligar a esa persona a estar contigo, o a manipular la situación para que él o ella se sientan culpables por haberse separado de ti, eso sería algo muy parecido a una agresión, a una invasión de su libertad.

En el mismo sentido, bien podrías sentir rabia-ira al pensar que es imposible que esa persona regrese junto a ti, y junto con este sentimiento tener fantasías propias de la rabia, como las de asesinatos, insultos y golpes contra tu ex pareja o contra la persona con quien eventualmente esté él o ella actualmente. Igual que en el ejemplo del amor, tu rabia y tu libertad de sentir, nada tiene que ver con, efectivamente, ir y golpear o asesinar a tu ex pareja o a quien está junto a él o ella actualmente, (lo podrías hacer si así lo eliges…y así probablemente te asegurarías unos años de cárcel y causarías gran daño).

Así, la confusión entre sentir y hacer a veces nos juega malas “pasadas” y al no ser competentes en sentir, nos dedicamos a ¡hacer lo que sentimos!…y ahí es que comenzamos a actuar intentando obligar a los demás a hacer lo que queremos para calmarnos o a causar daño, en todos los casos con poca responsabilidad de nosotros mismos.

¿y qué hago para aprender a sentir ira?

Bueno partiendo por lo básico: RESPETANDO TU EXPERIENCIA, es decir: permitiéndote sentir.

Seguramente te ocurrirá  que, al momento de percibir un problema como difícil o “imposible de solucionar” sentirás la inundación de la ira (que precisamente está para afrontar esa situación). En ese momento, a pesar de que tu cuerpo actúa haciendo uso de sus recursos ampliamente inteligentes, no harás caso y responderás a tu entrenamiento social…evitando “sentirla” (porque te han enseñado que eso está mal). No importando que tu rechaces la experiencia…tu ira seguirá ahí…y en lugar de hacerte cargo de ella, pedirás a los demás que lo hagan por ti diciéndoles “hagan esto o lo otro para que yo no me enoje”.

Como alternativa, yo te propongo lo siguiente: en lugar de intentar escapar de tu ira, date un momento para encontrarte con ella; siéntela, ubícala en tu cuerpo: ¿está en tu cabeza que se siente como hirviendo?,¿está en tu estómago como un dolor intenso?; ¿está en tus piernas?;¿en tus puños?; ¿en tus dientes?, date unos segundos para un encuentro con esa emoción que has rechazado tanto, pero que siempre ha estado contigo, acompañándote precisamente cuando más la necesitas: al afrontar lo imposible.

(De hecho…me recuerdo cansado…con todo el equipo de combate encima en períodos de instrucción en la Infantería de Marina…mojado por la lluvia, enceguecido por la oscuridad y cansado por la pendiente de un subida que me parecía infinita…con una rodilla en el suelo … pensando que no podía más…escuchando a mi instructor gritándome: ¡Enójese!- y efectivamente fue la rabia la que me inundó de la energía que necesitaba para lograrlo!)

El siguiente paso es el más “difícil”: permítete la vivencia de la ira…¿y cómo?; bueno si quieres destruir, destruye algo…si quieres gritar bueno ¡¡hazlo!!, quieres golpear …¡golpea algo! (ojalá que no a otros, ya que solo tu eres responsable de lo que ocurre dentro de tu piel…hazte cargo)

Siente con todo tu cuerpo esta sorprendente energía…y luego intenta poner palabras a tus demandas: ¿Qué es lo que necesitas? ¡hazte cargo tu para que no le des trabajo a tu ira!

Escucha a tu ira, date cuenta de “qué es lo que ella hace por ti”… si escuchas lo que te quiere decir…seguramente serás capaz de decir algo para traducirla…un reclamo…una demanda…¡declárala!…¡escúchate! ¿qué es eso que necesitas hacer o que hagan por ti?…

¿descansar? (¿te parece imposible dormir por causa de que tienes un bebé?)

¿Leer? (¿estás tan disponible a demandas de otros que ves imposible encontrar ese tiempo para leer?)

¿ir al baño?

¿salir con tus amigos?

¿dormir?

¿dejarte sólo un rato?

¿Qué es eso que necesitas?¿en qué crees que tu rabia te trata de ayudar?

Puedes “Enojarte bien enojado (a)” y establecer este contacto con tu rabia y escucharla, de esta forma ella podrá hacer su trabajo de mostrarte  una solución, sin que su efecto se  extienda fuera del “sentir”y el “hacer” con tu propio cuerpo, guiándote en una demanda de satisfacción de necesidades a la que tienes derecho, en un encuentro con tu sabiduría interior. Sin secuelas de destrucción a otros cuerpos o daño de las relaciones, sin ir a la cárcel;  o …simplemente dejar que ella te ayude con plena libertad de iniciativa, tomando el control de ti por completo y haciéndote pasar del “sentir” al hacer” y gritar:

¡por qué no se van todos a la mierda y me dejan dormir!(u otras cosas peores)

Si te ocurre… quizás logres dormir, la ira sabe ayudarte, claro que seguramente habrá un efecto en tus relaciones interpersonales, entonces una buena alternativa es aprender a sentir, a entender, a escuchar a tu rabia, y a hacerte cargo de ella (de ti mismo), para solucionar tu problema imposible de una forma creativa, que surgirá de tu propia sabiduría, una vez que aceptes con “humildad” y “amor por ti mismo” que la ira es así.

Aceptarnos a nosotros mismos es una decisión llena de amor, estamos cargados de recursos y potencialidades infinitas listas a ser descubiertas.

Atrévete a ir en busca de tu potencial de responsabilidad y amor por ti mismo y por todas tus emociones, incluída la ira, que es,  sin duda la más temida y rechazada, siempre desprestigiada por nuestra incompetencia heredada culturalmente de “sentirla”.  La rabia es como un soldado entrenado para hacer la guerra y permitirte avanzar contra lo que sea que se ponga en tu camino…o: decirte por donde avanzar. Sucede que depende de ti si lo guías o le das libertad de acción. Si lo escuchas…volverá atrás y guardará su espada, y junto con eso..tú volverás a la calma. Sin embargo él no descansa, está siempre vigilando y listo a luchar por ti, si no lo escuchas…adivina….

 

Tu ira: tu guardaespaldas, tu guerrero más fiel, que hasta hoy (muy probablemente) está sin un guía, porque lo has negado, ocultado y rechazado, aún cuando luchaba por ti para ayudarte a lograr nada más y nada menos que lo IMPOSIBLE.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Orientación Gestáltica
Enfoque Holístico de Salud y Enfermedad (EHSE)
Cerro Alegre, Valparaíso.
+56964185626

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