Crisis de Pánico → cuando gritas con tu cuerpo eso que callas con tu boca

Las crisis de pánico han tomado una posición importante en el lenguaje común de la sociedad chilena, desde que se comenzó a usar como un diagnóstico surgido seguramente desde una mirada médica-científica del ser humano.

Diversas miradas o enfoques son empleados para su explicación y tratamiento, todas desarrolladas para poder ayudar a las personas en su tránsito por esta experiencia y lograr devolverles su bienestar.

Como psicoterapeuta no he estado ajeno a recibir en mi consulta a personas que necesitan ser acompañadas en este tipo de malestar, así que quise compartir con ustedes mi encuentro con estas “crisis” y contarles la forma en que las he abordado, desde una mirada diferente.

Quisiera advertir al lector que no hablaré de las crisis de pánico desde las conclusiones de ningún estudio científico  ni desde la prolija  exigencia metodológica que la ciencia moderna nos pide; no por despreciar sus beneficios y logros, sino porque pienso que las dimensiones del ser humano son demasiado amplias y profundas como para ser alcanzadas por sus mediciones o explicadas por sus hipótesis…de hecho, el alma, la mente, las emociones, no son exactamente observables y por tanto desde un punto de vista ortodoxo y hablando científicamente no podríamos asegurar su existencia. Por otra parte mi intento es distinguir a ese “ser humano de verdad que, entre los diagnósticos de la ciencia intenta definirse y tomar una posición en la vida”.

Explicado lo anterior me dedicaré a relatar el fenómeno de las crisis de pánico tal cual se presenta en la relación psicoterapéutica, sin la más mínima intención de dar cátedra, sino que simplemente ser una ventana a esa experiencia para que podamos dialogar a través de este blog.

Paciente (mujer 21 años): Sufro de crisis de pánico.

Terapeuta: Cuéntame ¿cómo es tener una crisis de pánico?

Paciente: Siento que mi corazón se va a reventar, siento que mi cuerpo me va a fallar, siento que no puedo respirar y quizás nadie me va a ayudar…

Pueden ustedes ver en este extracto del diálogo terapéutico puesto como ejemplo que nuestra compañera de viaje sufre por lo que ella ha aprendido a denominar como “crisis de pánico”. En algún punto de su vida (como la mayoría de nosotros) se divorció de si misma, y comenzó a pensar y a sentir a su corazón como una parte que, aunque esta dentro de ella, pareciera sentir y vivir en forma separada, no formando parte de un todo, por esa razón ella habla de los “síntomas” de su corazón y no se “da cuenta” de que en realidad habla de ella como una totalidad integrada de cuerpo-mente-alma.

Advirtiendo la percepción desintegrada de si misma, avanzamos en la re-integración o re-armado de ésta mediante un diálogo con su cuerpo, en esta oportunidad con su corazón:

Terapeuta: Te invito a imaginar entonces que tu misma eres tu corazón, cierra tus ojos durante unos minutos… e intenta sentir todas tus partes, arterias, músculos …todo lo que te conforma…luego cuéntame como se siente ser tu corazón.

Paciente: Siento que me voy a reventar, quiero funcionar bien, siento que tengo que escapar fuera del límite, me siento encerrado, siento que a veces no funciono bien y me asusta eso…si no funciono bien mi dueña se muere.

Terapeuta: Ahora te pido por favor que intentes compararte con tu corazón…¿en que se parecen?…¿de qué te das cuenta ahora que has sido y hablado por él?

Paciente: Que se parece a mi, yo también siento que voy a reventar y quiero funcionar bien, a veces siento que tengo que escapar…me siento encerrada y estudiar me limita mucho.

Terapeuta: ¿y para que estudias si te limita tanto?

Paciente: “Tengo que” obtener un título y me gusta el tema que estudio pero no la forma en que tengo que estudiar con el método de la universidad.

Terapeuta: ¿Y que te gustaría hacer si no “tuvieras” que estudiar?

Paciente: Bueno ser libre, viajar y así conocer el mundo y su historia.

Nuestra compañera de viaje, durante la experiencia (en este caso particular de 4 sesiones de psicoterapia), logró darse cuenta de lo necesario como para no necesitar mas de mi acompañamiento luego de que pudo “hacerse cargo” de su malestar de manera “integrada”, afinando el contacto con las sensaciones en principio atribuidas solamente a su corazón, comprendiendo que se trataba de “ella misma” en su totalidad y de la vivencia de “encierro” en una universidad donde seguramente estaba como resultado de la exigencia de nuestra sociedad de hacer por hacer aquello que “tienes” que hacer para: tener éxito, ser alguien, tener un futuro. Obligada seguramente a tener miedo de un futuro terrible y olvidando la forma de estar contactada consigo misma en el presente, impedida de la posibilidad de entender lo que su cuerpo grita: “necesito libertad”.

Lo maravilloso del diálogo con su corazón (con ella misma, desde una perspectiva gestáltica) fue que, una vez que se escuchó y su boca dejó de callar y aun cuando aun sigue en su universidad…su cuerpo dejó de gritar mediante las “crisis de pánico”.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Atención para:
Ansiedad-crisis de pánico-depresión-manejo de emociones.

 

 

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