CARTA DE LA MUERTE A UN SUICIDA

Junto con saludar, espero esta carta llegue oportunamente a sus manos para que tenga claridad respecto de algunos puntos, antes de poner término a su vida, independientemente de la forma, momento y lugar elegidos por usted, quitándome así la atribución que tengo de hacerlo yo cuando pase por el momento y lugar donde usted se encuentre.

He sabido que dicen de mí muchas cosas que en realidad no son ciertas; cosas, algunas más…algunas menos creativas como por ejemplo: “la muerte nos hace sufrir”, “la muerte se lo llevó”, “la muerte se lleva las almas”, la muerte esto, la muerte aquello.

Como le dije, antes de que salte, o se tome esas píldoras, o se corte las venas, o se ahorque, o utilice cualquier manera de morir que le plazca, por favor lea esta carta, para que no haga algo equivocado, que no cumpla su fin. Así…quizás esta carta le pueda servir para lograr lo que realmente quiere y no otra cosa que, de involucrarme a mí…no tendrá vuelta atrás.

 

Lo primero que desearía que sepa, es que el fin de mi trabajo es: que su cuerpo deje de funcionar como un organismo viviente; por lo tanto, mi responsabilidad se limita única y exclusivamente a eso.

Yo no pongo fin a los problemas de las personas, ni cumplo las fantasías humanas respecto de etapas posteriores al término de mi labor…..yo solo soy…lo que soy, y tal parece que conviene que usted lo sepa con claridad, para que no se haga falsas expectativas de mi.

Yo nunca he visto tal cosa como lo que llaman “el alma”, por lo que no me hago cargo de ella, y aun cuando me doy cuenta de la confianza que algunas personas tienen en su existencia, lo cierto es que yo no tengo claridad de que haya o no “almas” o una vida para usted luego de cumplido  mi trabajo y tampoco es mi competencia ni mi deseo averiguarlo.

No conozco ni sé si existen los lugares a los que las personas llaman “cielo”, “infierno”, “purgatorio” ni ninguno de los lugares alternativos mencionados en sus religiones, y por tanto, no me hago cargo del traslado de nada ni de nadie a los antes mencionados “lugares”.

Lo que ocurra con su cuerpo no es de mi responsabilidad y esto dependerá de la forma que usted elija para hacerme trabajar y de los cuidados que puedan prestarle las personas interesadas que aún estén con vida.

Yo no causo tristeza a las personas, ni las obligo a recordarle a usted por siempre, esa es una decisión que les toca a ellos y no a mí, de tal forma que si le olvidan o se sienten mejor con su alejamiento definitivo, eso no es de mi responsabilidad, como tampoco lo es la elección que ellos eventualmente hagan de recordarle por siempre y permanecer tristes o sentirse culpables.

Si la persona a quien usted amaba vende sus cosas o las bota a la basura, no me cabe en ello ninguna responsabilidad, así como tampoco si usa su hogar con la nueva pareja, amante, o como sea que le denomine. Esto es así porque, tal como lo he ido anunciando en los párrafos previos de esta carta, dentro de mi trabajo no está obligar a las personas vivas a hacer tal o cual cosa. Asimismo, si le reemplazan sus amistades o en el ámbito laboral, eso es una decisión de ellos y no mía; ya que, como podrá comprender, estos son ámbitos que no me competen.

Yo no tengo conocimiento de lo que ocurre con su conciencia después de que su cuerpo deje de funcionar; es posible que, por ejemplo, siga usted viviendo la misma vida en otra dimensión, y le parezca que nada ha ocurrido, siguiendo por tanto con todo lo bueno y lo malo de su vida actual o: quizás será consciente de como su cuerpo se mantiene inmóvil hasta desaparecer, no lo sé, realmente no lo sé; una vez que su cuerpo deje de funcionar, yo me iré y nunca más volveré a acercarme a usted.

Lo único que yo puedo asegurar es que su cuerpo dejará de funcionar. Eso es lo que sé hacer y lo único que hago. Así ha sido y así será mientras exista la vida y es eso lo único que  yo podré aportar en caso que elija lanzarse al vacío, tomar una sobredosis de drogas, envenenarse o dispararse un tiro en la cabeza.

Así que, si lo que desea es huir, finalizar sus problemas o dejar de sufrir, u otras cosas diferentes de lo que yo realmente puedo hacer por usted, le cuento un secreto:

…lo único seguro es que, para lograr eso…usted necesita vivir.

 

Atte.

 

La muerte


Hugo Huerta Fernández
Psicólogo-Gestaltista
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Atención para:
Ansiedad-crisis de pánico-depresión-manejo de emociones.


En Chile existen instituciones que entregan ayuda especializada a algunos temas que afectan a niños, niñas y jóvenes. Te recomendamos informarte y pedir ayuda en caso de ser necesario:

Autolesiones o Suicidio: Puedes llamar a Salud Responde del Ministerio de Salud 6003607777 | También puedes acudir a Fundación José Ignacio por mail a contacto@fundacionjoseignacio.org o vía chat todos los Lunes de 19:00 a 22:00 en https://www.fundacionjoseignacio.org/

Denuncias o Urgencias: Puedes llamar al 147 “Fono Niños” de Carabineros o al 149 “Fono Familia” de Carabineros.

Primera Infancia y parentalidad: Puedes llamar a Fono Infancia 800200818 de Fundación Integra.

Maltrato infantil: Puedes llamar al fono orientación SENAME 800730800

Bullying o Acoso Escolar: Puedes hacer tus consultas o denuncias a la Superintendencia de Educación 6006002626 o https://www.supereduc.cl/atencion-ciudadana/

Showing 2 comments
  • Wendoly
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    Me gustó mucho esa carta aveces cuando adolescente pense matarme ahora yo no lo aria logre liberarme de muchos traumas que tenía en mi vida no digo que los aya superado siempre están las secuelas

    • Psicólogo Hugo Huerta Fernández
      Responder

      Gracias!!! un abrazo para ti

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